La Resurreción Y La Vida (Juan 11) / (John 11) Spanish

PARA QUE CREAN
Dr. F. J. May y Dr. H. Lynn Stone
Sección II – El Buen Pastor alimenta Sus ovejas (Juan 10 -17)
Conferencia 3, La Resurreción Y La Vida (Juan 11)
Escritura: Juan 11:21 26
“Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas
también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. Jesús le dijo: Tu hermano
resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo
Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”.
Introducción
Esas palabras de Jesús forman el mismo centro de nuestro mensaje porque quiero hablarle sobre
el tema principal de la resurrección y la vida como se demuestra en las afirmaciones y palabras
de Jesús. También observaremos esa gran parábola representada de nuestro Señor cuando
resucitó a Lázaro de entre los muertos.
El capítulo 11 nos lleva a la culminación de lo que se denomina en Juan como el libro de señales.
Éste nos lleva a la última, la final, la gran señal, la señal del milagro forjado por Jesús como lo
indica el evangelio de Juan. Ya hemos visto seis grandes milagros, este es el séptimo y el más
climático y supremo.
Aquí también encontramos otro de los grandes “Yo soy” de Jesús, siendo éste el quinto.
Nosotros ya hemos visto cuatro y veremos dos más porque hay siete grandes “Yo soy” de Jesús.
Pero esta señal en particular, que parece ser la más importante de todas en el ministerio de Jesús,
sobre todo como lo relata Juan, nos lleva a una gran culminación del activo poder milagroso de
Jesucristo. Demuestra Su poder sobre la confusión y la oscuridad, sobre el mal del mundo y
también demuestra Su poder sobre la muerte y el mismo infierno.
Por eso quiero que veamos esta historia, la historia de Láza ro resucitado de entre los muertos.
A. Trasfondo
1. Jesús retrasa Su llegada a Betania
Jesús y Sus discípulos se habían marchado a otra región cuando Lázaro cayó enfermo y estaba a
punto de morir. Sus hermanas enviaron por Él. Ellas convocaron a Jesús a venir y ellas querían
que Él se diera prisa. Ellas lo necesitaban en ese momento porque su hermano estaba enfermo de
muerte. Pero Jesús se tardó en venir a ellas. De todas formas, realmente, Él no habría tenido
tiempo para llegar antes de que Lázaro mur iera. Entonces, Él retrasó Su regreso dos o tres días
más.
-Esta es otra de las ocasiones en que a Jesús se le impone un poco de presión y una petición
humana. Él no responde inmediatamente como es el deseo de las personas. Nosotros hemos visto
eso antes y lo veremos de nuevo en este gran evangelio. Pero por cada vez que a Él se le impone
presión humana y una petición especial, Él contesta en Su propia forma con un método y una
manera mucho más importante y profunda. Ésta es una manera que les será más útil a las
personas que han hecho la petición, que si ellos obtuvieran respuesta automáticamente a su
propia manera.
Yo le diría e insistiría que si el Señor no concede cada petición que usted lleva delante de Él, si
Él no oye cada oración que usted expone ante el trono de la gracia, si inmediatamente Él no le
oye la primera vez cuando usted piensa que Él debe hacerlo y cuando usted quisiera que Él lo
haga, puede que Él quiera probar un poco su fe o su determinación. Puede ser que Él quiera
llegar en Su propio momento, en Su propia forma para obrar Su perfecta y divina voluntad en su
vida.
Usted puede creer algo, Él nunca va a llegar demasiado tarde. Él siempre llegará a tiempo para
suplir su necesidad de acuerdo a Su voluntad. Cuando Él llega y obra de acuerdo a Su dirección
y liderazgo divino, usted estará contento, emocionado y satisfecho.
2. La resistencia de los discípulos
Así que Él se quedó un poco más de tiempo y finalmente dijo, “Vamos a Judea otra vez”.
Algunos de Sus discípulos le dijeron, “Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte, ¿y otra vez
vas allá? y vuelves bajo esa tremenda presión, probablemente te matarán”. Jesús contestó, “Todo
está bien, debemos volver allá. Sólo hay tantas horas en el día, el que anda de día no tropieza,
porque ve la luz de este mundo”. Él les dio una parábola para dejarles saber que la luz de Dios
brillaba en Su vida y que nadie podía quitársela hasta que Dios estuviera listo, hasta que Dios
estuviera listo para que Jesús fuera ofrecido.
3. La fiel desesperación de Tomás
Él empieza su camino y Tomás reacciona. Aquí encontramos una de las primeras menciones
sobre Tomás. Cada imagen que vemos de Tomás se muestra como si él estuviera tratando de
alcanzar algo y luchando, de alguna manera tratando de entender y creer en Dios, tratando de
aferrarse a la realidad de Dios. Aquí vemos la primera imagen de Tomás, él quiere ser fiel a
Jesús, con todo, él tiene miedo de lo que pueda encontrar. De manera que, aquí vemos cierto tipo
de fiel desesperación cuando se vuelve a los otros y dice, “vamos también nosotros, para que
muramos con él”.
Tomás regresaba en lealtad y esperaba la muerte. Pero Jesús volvía en Su propio tiempo y de Su
propia manera, y, regresaba con un propósito, para avivamiento, para renovación para
demostración del poder divino. ¡Aleluya! Quisiera decirle que cuando andamos con Jesús, a
veces no anticipamos la grandeza de lo que puede pasarnos. A veces cuando andamos con el
Señor pensamos que estamos pasando por lugares oscuros y nos da cierto tipo de fiel
desesperación y decimos, “Está bien, iremos aunque nos quiten la vida o nos cueste penalidad o
problema”. Como Tomás, vamos aun con miedo a la muerte misma.
¡Pero escúcheme! Cuando usted anda con Jesús, usted siempre puede esperar algo milagroso.
Cuando usted anda con Jesús, usted siempre puede esperar la demostración de Su poder glorioso
y omnipotente. Mientras usted ande con Jesús, nunca se sorprenda de lo que Él puede hacer.
¡Aleluya!
Porque cuando usted espera lo peor, Él trae lo mejor. Cuando usted espera oscuridad, Él trae luz
divina. Cuando usted espera sufrimiento, Él trae salud y sanidad. Cuando usted espera la muerte
misma, Él trae vida y muy abundantemente. ¡Aleluya!
B. La resurrección viene por medio de una Persona
1. Conversación de Jesús con Marta
Cuando ellos volvieron a Betania, Marta salió al encuentro de Jesús. Su queja hacia Él era
completamente natural. Ella corrió hacia Él y dijo, “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano
no habría muerto”. Creo poder imaginar como se sentía Su corazón. Sabe que con más de treinta
años pastoreando, he tenido que retrasarme en ver a algunas personas, retrasar la respuesta a sus
peticiones, retrasarme en visitarles, retrasar el suplir sus necesidades y algunas veces
simplemente se me olvidan las responsabilidades y me siento tan mal y luego ellos solamente me
reprochan diciendo, ¿por qué no llegó antes? o ¿dónde ha estado?
Puedo entender como Él se podía sentir cuando ella salió con su propio dolor, pesar y con cierto
grado de amargura diciéndole, “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”.
Ella tenía fe, aunque estaba diciéndole esto de cierta forma negativa y con una actitud un tanto
necia. Lo que ella estaba diciendo es “yo sé que hubiera sido diferente si Tú hubieras estado
aquí”. En lo que ella falló de reconocer es que no hay distancia en la presencia del Hijo de Dios
porque Él puede estar con usted todo el tiempo. Cuando usted pasa por el valle de sombra y de
muerte, Él está allí con usted.
Pero ella no reconoció eso al instante, por eso dijo, “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano
no habría muerto”. Jesús le contestó, “Tu hermano resucitará”. Marta le dijo, “Yo sé que
resucitará en la resurrección, en el día postrero”. A su vez Jesús le dijo, “Yo soy la resurrección y
la vida y el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”.
Oh, le digo que me encantaría detenerme aquí y predicar durante algún tiempo sobre ese texto.
Permítame hacerle llegar directamente el pensamiento que cuando usted cree en Jesucristo, usted
tiene la vida eterna. Cuando usted pone su confianza en Él, usted no tiene que tener miedo de
vida o muerte. Cuando usted confía en Jesucristo, usted nunca tiene que preocuparse del
acercamiento de la muerte porque Él le libera de esa esclavitud. Él le libera de ese miendo y
permite que usted sepa que la muerte es solamente una puerta por la cual pasamos hasta las
regiones de la eternidad de Dios donde hay un desarrollo ilimitado, revelación, emoción y vida
por siempre y para siempre. ¡Aleluya!
Lo que Él está diciendo es que la resurrección no es un día, sino que la resurrección es una
persona. La vida no es un periodo de tiempo. La vida es una persona, es Jesucristo el Hijo de
Dios. En Él está la vida y esa vida es la luz del mundo. ¡Aleluya! Cuando usted le tiene dentro de
sí, usted se olvida del tiempo. Cuando usted le tiene dentro de sí, usted no tiene que tenerle
miedo a la muerte porque Él transciende todo y le eleva a usted tan alto que usted nunca
necesitará estar bajo la esclavitud del miedo a la muerte.
Yo he estado al lado de la cama de algunos santos de Dios que han dejado este mundo. He
sostenido sus manos al momento de morir. He sentido ese frío que subía por los miembros de su
cuerpo, con todo, les observaba cuando ellos dejaban las regiones mundanales y sus rostros
mostraban una sonrisa cuando ellos daban la bienvenida a las huestes celestiales que venían a
acompañarles para ir a las regiones de beatitud celestial para estar con el Señor por siempre. Él
es la resurrección. ÉL es la vida.
2. La conversación del Señor con María
Entonces Marta fue y sacó a María de la casa dónde gran número de vecinos y amigos habían
llegado para expresarles sus condolencias. Y ella dijo, “El Maestro está aquí y te llama”. María
salió. Ella estaba llorando. Marta pensó que ella enviaría a María calladamente y que ella
cuidaría de las visitas que estaban en la casa, pero ellos sabían que algo estaba pasando porque
cuando María salió ellos empezaron a salir y a seguirla.
María vino con un corazón amoroso y a la mis ma vez con un corazón apenado y amargado. Ella
musitó las mismas palabras que su hermana Marta: “Señor, si hubieses estado aquí, no habría
muerto mi hermano”.
Dice la Biblia que Jesús al verla llorando y al ver a los que la acompañaban, “se estremeció en
espíritu y se conmovió”. Esas dos palabras, estremecer y conmover, son palabras poderosas
tomadas del texto original. La palabra “estremeció” significa que Él se estremeció con
vehemencia. Se estremeció en lo profundo de sus entrañas. Este tipo de gemido se usa algunas
veces en referencia al bufido del enojo, a un estremecimiento convulsivo – a una abatimiento de
dolor con un toque de enojo. Un abatimiento porque las personas sufren. Un estremecimiento
porque la muerte llega. Un gemir porque los hombres y las mujeres deben enfrentarse a cosas
que no entienden, porque sufren la separación y el sufrimiento de la muerte. Se refiere al pesar
que se siente porque las personas tienen que sufrir.
Pero Él también sintió enojo. Estaba enojado con la muerte misma, enojada por las críticas que le
eran hechas. Enojado con las personas que le miraban y que falsamente le acusarían y tratarían
de quitarle la vida. En medio de todo esto, Él sintió la petición irresistible del indefenso amor de
María que le impulsaba a actuar. Entonces Él preguntó: “¿Dónde le pusisteis?”
C. Jesús lloró
1. El pesar y la ira del Señor
Entonces, la Biblia dice que, “Jesús lloró”. Él estaba ahí con Su alma cargada con una mezcla de
pesar y enojo. Eso es precisamente lo que la palabra conmover significa. Tres veces veremos en
este evangelio esta palabra usada en Jesús. Es un momento en que Su corazón está roto y es
violentamente conmovido desde sus entrañas, y, fue estremecido con una mezcla de enojo, pena
y dolor.
2. ¿Por qué lloró el Señor?
¿Por qué lloró el Señor? No fue porque se sentía triste por Marta y María porque Él las alegraría
muy pronto. No lloraba debido a la muerte de Lázaro porque Él le resucitaría pronto. ¿Realmente
por qué lloraba Jesús y por qué estaba lleno de tanta emoción, ira pesar, todo al mismo tiempo?
Le diré por qué. Porque Él sabía que cuando diera el mandato de vida a Lázaro y le resucite de
entre los muertos – esto significaba firmar Su propia sentencia de muerte y Él tendría que morir
para dar vida. Por eso es que Él se estremece vehemente y se conmueven Sus entrañas – porque
Él sabe que los acosos del infierno le harán mantenerse al margen de la tumba cuando ordene
“Lázaro, ven fuera”. Él sabe que ese momento será el decisivo para que ellos le busquen para
matarlo.
3. La pena del rechazo
Ésa es la mayor de todas las penas en este mundo. Cuando usted sabe que está haciendo lo mejor
que puede por alguien y le entrega su misma alma y vida por esa persona y aún así ellos no lo
valoran; de hecho, puede que ellos se vuelvan contra usted para maltratarlo y hacerlo pedazos.
Cuando usted sabe que le va a costar mucho el ser de bendición para alguien más y usted se
sumerge más en la preocupación de si esa persona va a ser bendecida que en el mismo daño que
le pueda venir a su propia vida.
Ese es el espíritu de Jesús. Es por eso que algunas personas pueden rendir sus vidas por causa del
Evangelio, pueden rendir sus vidas por otros y pueden extender una mano bondadosa aunque esa
mano les regrese herida y sangrando. Esas personas pueden hablar con voz de amor aunque ellas
saben que pueden ser rechazadas en su propia cara. Estas personas pueden alcanzar a todos con
un corazón lo suficientemente grande para abarcar al mundo entero aunque ellas saben que
aquéllos se volverán contra ellas. Él llora porque sabe el precio que tendrá que pagar para que
Lázaro viva.
D. Jesús resucita a Lázaro
1. Él manda que la piedra sea removida
Estremecido y conmovido tremendamente, Él se acerca a la cueva, a la tumba que está cubierta
con una piedra. Aquí, como en todas las señales milagrosas anotadas en Juan, Jesús da una orden
para que las personas hagan ciertas cosas. Él usa el elemento humano en todos los milagros para
poder involucrar a las personas en el poder glorioso de Dios.
Oh, si en la actualidad de algún modo supiéramos entregarnos en Sus manos y decirle, “heme
aquí, Señor. Úsame. Líbrame de toda barrera y de todo lo que se pone entre nosotros y el libre
fluir de Tu Espíritu en mi vida”. Si tan sólo supiéramos cómo hacer eso, mi amigo (a), oh ese
afluente de vida, gracia y poder divinos fluiría en nosotros en una abundancia tal que traería la
gracia redentora y el amor del Salvador a la vida de las personas.
2. Ellos se resisten a Su mandato
Él les dijo: “Quitad la piedra”. Ellos protestaron diciendo: “Señor, hiede ya, porque es de cuatro
días”. La idea y la enseñanza de los rabinos era que cuando una persona moría, el espíritu cubría
al cuerpo con sus alas y esperaba en el cuerpo por tres días.
Después de cuatro días no había esperanza de que existiera la oportunidad para que ese cuerpo
resucitara y para que el espíritu entrara de nuevo en él. Ante los ojos de los judíos, durante el
tiempo de Juan y de acuerdo a este evangelio, esto hace de este milagro algo mucho más
milagroso y sensacional porque es el pasado que se reaviva. Para entonces, la deterioración ha
llegado al cuerpo y ahora “hiede”, según ellos dijeron. Era demasiado tarde, porque su espíritu
ya no estaba más cerca de él. El Lázaro real ya se había ido. No se había quedado esperando.
Está demasiado lejos como para ser traído de nuevo a este tabernáculo, a este cuerpo.
¡Oh, pero escuche! Quiero decirle que en lo que a Jesucristo respecta, un día no es más que mil
años y ciertamente así como Él puede resucitar a un hombre de entre los muertos después de
cuatro días, así mismo Él puede levantar de entre los muertos a alguien después de haber estado
muerto por cuatro mil años. Escúcheme, no hay ninguna limitación para el poder resucitador de
Dios. Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto,
vivirá”. ¡Oh, aleluya! ¡Alabe a Dios!
3. Jesús ordena a Lázaro a salir
Mientras ellos quitaban la piedra, Jesús estaba estremecido, conmovido, temblando, gimiendo y
resoplando como hacen los grandes caballos de guerra dando zarpazos en tierra y listos para salir
a la batalla una vez dada la señal. Realmente ese es el cuadro. Jesús espera a las puertas de la
muerte donde está por derribar dichas puertas para liberar a un hombre que ha sido limitado por
el mismo poder de la muerte. Él está por derribar las puertas del Hades para traer a un hombre
que ha dejado este mundo, entonces Él clama en alta voz: “Lázaro, ven fuera”.
Oh, si Él no hubiera dicho “Lázaro”, todos los cuerpos de las tumbas en ese país se habrían
levantado ese día. Pero permítame recordarle que el día vendrá cuando esa gran voz será
escuchada de nuevo.
Juan dijo que el tiempo se acerca cuando los que estén en las tumbas oirán la voz del Hijo de
Dios y los que hayan hecho el bien se levantarán para vida eterna. ¡Oh, alabe Su nombre! Yo
estoy prestando atención para escuchar el sonido de la voz del Hijo de Dios.
Entonces, de repente, Lázaro se levantó. Lázaro estaba atado en su mortaja, con su rostro
cubierto, pero estaba en pie. Jesús ordenó: “Desatadle, y dejadle ir”.
Escuche amigo (a), Jesús está interesado en que usted sea libre, en que usted sea completamente
liberado, en que usted no le tenga miedo a la muerte, a la oscuridad, al pecado, a este mundo o el
mundo venidero. Él ha conquistado el pecado, ha conquistado la muerte, ha conquistado el
infierno y la tumba. Usted no tiene que vivir en miedo. Usted puede ser desatado y puesto en
libertad.

“Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

Ha Llegado La Hora (Juan 12:20-33) / (John 12:20-33) Spanish

PARA QUE CREAN
Dr. F. J. May y Dr. H. Lynn Stone
Sección II – El Buen Pastor alimenta Sus ovejas (Juan 10 -17)
Conferencia 5, Ha Llegado La Hora (Juan 12:20-33)
Escritura: Juan 12:20-33
“Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la f iesta. Estos, pues, se acercaron
a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.
Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús. Jesús les
respondió diciendo; Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. De cierto,
de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere,
lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, pa ra
vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi
servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará. Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré?
¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora. Padre, glorifica tu nombre.
Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez. Y la multitud que
estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha
hablado. Respondió Jesús y dijo: No ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de
vosotros. Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y
yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender de
qué muerte iba a morir”.
Introducción
Nótese el versículo veintitrés que dice: “Ha llegado la hora”. Jesús ha llegado a un momento
climático y crucial de Su ministerio en la tierra. Le ha llegado esa gran hora de comprender Su
propio destino en este mundo. Jesús acababa de entrar en Jerusalén con esa entrada triunfal,
cuando nosotros le llamamos. Se le había dado la bienvenida por una muchedumbre entusiástica
que clamaban “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!” La
palabra hosanna significa “salvar ahora”. Jesús había entrado a Jerusalén con miles de personas
dándole la bienvenida a la aurora de algo grande y maravilloso. En ese momento ellos le
abrazaban. Ellos le aceptaban.
A. El marco para las palabras: “Ha llegado la hora”
1. Los judíos están listos para proclamarle su Rey
Con los brazos abiertos, ellos están listos para recibirlo como el Rey. De hecho, ellos le dan la
bienvenida y le llaman a ejercer Su gran poder y autoridad que ellos saben que Él tiene para
dispersar a todos los enemigos de Israel, para avergonzar a todos los enemigos del pueblo de
Dios, para alejar de sus medios a las potencias y los imperios de tierras extranjeras, sobre todo la
pesada mano de opresión romana. Lo que en realidad ellos clamaban era, “¡Sálvanos ahora!”
Esa era la voz de una muchedumbre que llega al coronamiento de un Rey. Ellos esparcieron
ramas de palma delante de Él mientras entraba montado sobre un pollino. Esto es lo simbólico de
todos esos eventos descritos en el Antiguo Tes tamento cuando Israel coronaba a su Rey – era un
día de coronación. Esto simbolizaba rendir honor y adoración a un hombre que está por ser Rey,
por ser coronado y honrado. Ellos se doblegaban ante Él, le adoraban y esparcían ramas de
palmas ante Él.
2. Los gentiles piden verle
En medio de todo esto, cuando la muchedumbre está lista para proclamarlo Rey, los gentiles, que
estaban a un lado sin tener el derecho todavía o sin tener la oportunidad de ser incluidos en el
reino de Israel, querían acercarse más y ver a Jesús, darle una mirada y saber quién era el que
estaba recibiendo tanta alabanza, adoración y culto en ese momento. Ellos le dijeron a algunos de
los discípulos, a Andrés particularmente: “Señor, quisiéramos ver a Jesús”.
3. Jesús dice a Sus discípulos: “Ha llegado la hora”
Felipe y Andrés fueron a decirle a Jesús lo que estaba ocurriendo, pero Su respuesta fue: “Ha
llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado”. Lo que realmente les estaba
diciendo es, “Ahora mismo no puedo ir a hablar con los gentiles. No puedo contestar su petición
en este momento. Pero hay una hora fija cuando debo entregarme y que es mucho más
importante. Después iré a los gentiles. Esto se dará por medio de alguien más. Será después de
algunos de los grandes eve ntos, pero ahora tengo una hora fija; por ende, debo rechazar esta
petición humana”.
4. Anteriormente Jesús había dicho: “Aun no a venido mi hora”
Nos sorprende un poco oír a Jesús decir: “Ha llegado la hora”. Anteriormente le hemos visto y
tres veces le hemos escuchado decir en este gran libro: “Aun no a venido mi hora”. Algunas
veces las personas presentan sus peticiones ante Él, a veces se le pone presión al Señor. Sus
propios hermanos querían que Él hiciera ciertas cosas. Su misma madre y sus amigos cercanos le
presionaban y cada vez Él les decía: “Aun no a venido mi hora”. Y ahora cuando un mundo está
a Sus pies clamando, “queremos ver a Jesús”, Él responde: “Ha llegado la hora”.
B. El significado de las palabras: “Ha llegado la hora”
1. Esta es la hora de la voluntad del Padre
Como puede ver, la petición de los gentiles significará mucho más para Él que todas esas
peticiones humanas que de vez en cuando han sido llevadas ante Su corazón. ¿Qué es lo que
realmente Él quiere decir? Él quiere decir que ésta es la hora del destino divino de Dios para Su
Hijo. Lo que había sido planeado desde la eternidad está a punto de llevarse a cabo.
Ésta es la hora cuando Él tomará esa grande y tremenda decisión de rendir Su propia voluntad a
la voluntad del Padre. Ésta es la hora de cumplir perfectamente la voluntad del Padre sin ninguna
queja, sin retraerse o retirarse del deber, sin hacer a un lado Su misión en el mundo. Él se vuelve
y mira que la hora fija de Su destino ha llegado y dice, “Ha llegado la hora y le doy la
bienvenida”.
2. Ésta es la hora de Su muerte
Esta hora significa que no solamente debe cumplir la voluntad del Padre, esta hora también
implica muerte. Porque Él dijo: “…que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda
solo…” Lo que Él está diciendo aquí es que no hay forma en que una vida se reproduzca a
menos que primero muera. Cada semilla que lleva fruto, da vida y se reproduce debe primero
perder su propia identidad. Debe morir tal como un grano de trigo cae en la tierra, pierde su
forma y su identidad, y, sólo muere para que de esa misma muerte, de los restos de las cenizas de
esa vida quemada, una nueva planta de vida salga, se multiplique muchas veces y lleve fruto.
C. Debe haber muerte antes de que haya vida
1. El principio divino
Éste es un principio divino que Dios ha establecido para Su obra, Su pueblo y todo el universo.
Es decir, que debe haber muerte antes de que haya vida. El mundo nunca ha podido entender
esto, que de la muerte proviene la vida, y, que del poder de lo que parece ser debilidad proviene
la fortaleza. De lo que pareciera ser vergüenza y deshonor de la cruz, la muerte de Jesús y la
maldición, de esa vergüenza proviene el poder glorioso y de esa debilidad proviene la fortaleza,
de ese día de oscuridad proviene la luz más brillante que haya iluminado en el mundo. ¡Oh,
aleluya!
2. La vida resucitada está en el poder y la gloria
Deje que el grano de trigo sea sembrado en la debilidad porque crecerá en poder y gloria, ese
principio sobrevive y está latente. Está en la Palabra de Dios. Proviene de la voluntad de Dios.
Es el mismo propósito de Dios para usted y para mí porque no podemos esperar ver el esplendor
del nuevo nacimiento sin antes dejar nuestro ego y nuestro pecado.
3. Nuestra voluntad debe morir en la Cruz
No se puede esperar ver las bellezas del verdadero servicio entregado a Jesucristo a menos que
nuestra voluntad sea quebrantada a los pies de la cruz. No podemos esperar caminar en la luz de
la verdad hasta que hayamos estado cerca de las puertas de la oscuridad de la muerte y allí
entregarnos completamente ante los pies del amado Hijo de Dios y decirle, “Señor Jesús, sé el
Señor de toda mi vida”.
Así es que Él dice: “…que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo…”
Veamos esa última parte de este principio. Una vida de egoísmo que se niega a doblegarse, una
vida que se vive en egoísmo, que se niega a la Palabra de Dios y a la voluntad de Dios, una vida
que se vive en egoísmo que se niega a rendirse ante la cruz y ante Jesucristo mora solitaria en su
propio egoísmo y se vuelve muerta en vida, sin reproducirse.
D. La misión de ganar al mundo debe yacer en el Calvario
Lo que Jesús está diciendo aquí es que Él debe ir a la cruz antes de que pueda salvar o antes de
que pueda ir a los gentiles como ellos lo piden. Hay otro gran principio. Antes de que usted vaya
a su misión en este mundo a hacer algo para Dios – antes de que usted se entregue a cualquier
tipo de servicio – primero usted debe ir al Calvario y morir.
1. Algunos intentan alcanzar al mundo sin el Calvario
He visto tantas personas comenzar, se ven tan abrumados y emocionados sobre la oportunidad de
misión, servicio y ministerio para Dios. Después les veo haciéndose a un lado cuando llega el
momento de estar cara a cara con lo que cuesta ese servicio, cuando llega el momento de estar
cara a cara con lo que conlleva el tener la mano de Dios en sus vidas. Ellos se retraen debido a
sus ciertos deseos egoístas. Pero para alcanzar a los gentiles, finalmente ir a la misió n y alcanzar
los corazones de las personas alrededor del mundo, primero Jesús tenía que morir en la cruz. Él
tenía que ir por la vía dolorosa del Calvario.
2. La necesidad de una vida crucificada
Quiero decirle que si usted y yo podemos entender completamente lo que significa vivir una vida
crucificada, entonces daremos tal servicio, como nunca antes lo hemos hecho, a este mundo y a
las personas alrededor nuestro. Porque cuando las personas han ido al Calvario y regresan con la
sangre de Jesús que gotea y cubre sus vidas, cuando su voluntad ha sido eliminada, entonces es
que ellos pueden decir “…no se haga mi voluntad, sino la tuya”, tal como Jesús lo dijo; hasta
entonces es que ellos pueden ir a la misión con poder y autoridad, y con la extraordinaria mano
de Dios en sus vidas.
3. Nosotros debemos dejar lo terrenal para obtener lo celestial
Jesús dijo: “¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora”.
¡Oh, aleluya! Aquí, Él está aceptando el final de Su ministerio terrenal para poder comenzar uno
celestial. Aquí, Él está aceptando la invitación de ir a la cruz y morir – yendo en victoria,
fortaleza, gracia y poder porque Él dirá, “Tengo mi propio poder para entregar mi vida y ningún
hombre puede quitármelo”.
Jesús esta ba yendo a la cruz en triunfo, gloria y victoria, ¡aleluya!, para que todo hombre que le
siga pueda subir esa montaña y arrodillarse frente al Gólgota hasta que sea tocado con sangre
santa, hasta que sea tocado con fuego santo y purificador, hasta que salga no como llegó sino
rendido completamente a Dios. ¡Oh qué alegría, que alegría, hay una alegría indecible cuando el
ego es dejado en esa cruz! Hay alegría indecible cuando todo trillar y toda pretensión ha sido
sacada de un alma y entregada a la voluntad de Dios.
4. El compromiso del Señor a la pasión del sufrimiento
Sus palabras en el versículo 27 revelan Su compromiso a la pasión del sufrimiento que le espera.
Él dice, “Ahora está turbada mi alma…” Esa es la misma palabra que vimos anteriormente en el
capítulo once cuando Él iba hacia la tumba de Lázaro, “… y se conmovió”. Cuando vemos lo
que esa palabra realmente significa, ese conmover se refiere a una mezcla de pesar e ira.
Cuando Jesús llegó a la tumba de Lázaro, Él estaba conmovido pero también estaba lleno de ira
debido a la fealdad de la muerte. Estaba lleno de ira porque Él sabía que cuando le diera vida a
Lázaro, eso le costaría Su misma vida. Él ahora se enfrenta con la entrega de Su propia voluntad
y de nuevo Su alma está turbada. Eso significa una profunda y conmovedora experiencia –
convulsiones de pesar e ira. Pesar por lo que el pecado ha hecho a las personas del mundo. Pesar
por las personas, pero ira hacia el pecado. Pesar por la lastimosa condición en que se encuentra la
humanidad, pe ro ira hacia ese enemigo que ha atrapado al hombre.
Oh, quisiera decirle que Jesús en esa hora cuando Su alma estaba atribulada dijo: “¿y qué diré?
¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora”. Tal como encontramos en
Mateo, Marcos y Lucas la oración del huerto, cuando Él ora tres veces, “…Padre, si quieres, pasa
de mí esta copa”, terminando cada oración con ese compromiso solemne a Su sufrimiento y a Su
pasión diciendo: “pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Este es el relato de Juan sobre Su
entrega total a la voluntad de Dios.
5. Debemos comprometernos a la pasión del sufrimiento
Quiero decirle que hay un escudriñamiento profundo, un proceso de aflicción y cierta turbación
del corazón cuando se llega cara a cara con el momento de cumplir o no con la voluntad de Dios.
Porque usted sabe que la divina voluntad de Dios, que viene de una manera vertical de Su santa
Palabra y de lo Alto, corta la voluntad de su misma vida. Y donde corta, ahí es donde su cruz
comienza, ahí es cuando usted debe decidir si usted será crucificado o si dirá, “¿Qué diré de mi
vida? ¿Me salvaré de esta hora o de este compromiso? ¿Me salvaré de este precio que pago por
mi consagración y servicio?”
Es ahí cuando usted debe decidirse y decir, “No, ésta es la voluntad de Dios, este es el lugar para
el propósito de Dios, este es el lugar donde Dios me usará y tocará mi vida”. Escúcheme, el lugar
más maravilloso que usted pueda encontrar es ese altar donde usted se entrega a sí mismo ante
Dios y le dice: “per o no se haga mi voluntad, sino la tuya”. ¡Aleluya!
Quiero que usted vea algo bello. Cuando Él dijo: “Padre, glorifica tu nombre”. Cuando Él dijo:
“Mas para esto he llegado a esta hora”. Cuando Él hizo saber públicamente Su compromiso a la
muerte – siendo llevado a la muerte como un grano de trigo – los cielos se abrieron y la voz del
Padre celestial como un estruendo fue escuchada en aprobación de Su Hijo.
Amigos quisiera decirles que cuando obedecemos a Dios, cuando rendimos nuestra voluntad a la
voluntad de Dios, entonces es cuando los cielos se abren en nuestra aprobación. Hasta entonces
es que la voz del Padre puede ser escuchada. Hasta entonces es que la mano de Dios se estrecha
para alcanzarnos. ¡Aleluya! Porque en esa entrega, le permitimos a la voluntad de Dios que fluya
en nuestras vidas. En esa entrega y cuando paramos de luchar con nuestra propia fortaleza,
permitimos que la fortaleza de Dios y el Espíritu Santo fluyan y llenen nuestras vidas. Cuando
dejamos de luchar contra Dios, Su poder divino puede luchar a través nuestro para Su gloria y Su
honor.
Es una entrega victoriosa. Es una entrega que trae poder. Es una entrega que trae gloria. Es una
entrega que trae recompensa en este mundo y en el mundo venidero. Usted debe abrigar el
pensamiento de la aprobación del Padre. Es mejor tener la aprobación de Dios en su vida que la
aprobación de cualquier persona en este mundo. Busque sinceramente ser aprobado por Dios.
¡Ha llegado la hora!

Nótese el versículo veintitrés que dice: “Ha llegado la hora”. Jesús ha llegado a un momento climático y crucial de Su ministerio en la tierra.

El Camino A La Grandeza (Juan 13) / (John 13) Spanish

PARA QUE CREAN Dr. F. J. May y Dr. H. Lynn Stone Sección II– El Buen Pastor alimenta Sus ovejas (Juan 10-17) Conferencia 6, El Camino A La Grandeza (Juan 13)

Escritura: Juan 13:18 30

“No hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar. Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy. De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.

Habiendo dicho Jesús esto, se

El capítulo trece del evangelio de Juan es uno de los grandes puntos de cambios climáticos en el Evangelio y en el ministerio de Jesús

El Evangelio Para El Agobiado Corazón De Pedro (Juan 13:33-38) / (John 13:33-38) Spanish

PARA QUE CREAN Dr. F. J. May y Dr. H. Lynn Stone Sección II– El Buen Pastor alimenta Sus ovejas (Juan 10-17) Conferencia 7, El Evangelio Para El Agobiado Corazón De Pedro (Juan 13:33-38)

A. Introducción y trasfondo

   1. Las cuatro preguntas de los discípulos Comenzando en Juan 13:36 y continuando hasta el capítulo catorce encontramos preguntas que provinieron de los corazones turbados de los discípulos de Jesucristo, encontramos cuatro preguntas de cuatro diferentes personas. Todas estas preguntas se relacionan con algo que les inquieta severamente, revelando así un corazón agobiado en cada uno de ellos.
   2. La relevancia actual de estas preguntas Estas preguntas, que fueron expuestas hace ya tanto tiempo, todavía son relevantes en la actualidad porque hay personas que todavía luchan con el mismo tipo de preguntas y problemas que los discípulos expresaron durante ese período de conferencias privadas con su Señor, cuando Él les llevaba lejos y les hablaba de Su partida.
   3. Escritura: Juan 13:33-38

Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir. Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después. Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti. Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.

   1. Un nuevo mandamiento Durante las horas que Jesús pasó a puertas cerradas con Sus discípulos, Él llevó a cabo la gran ceremonia y acto simbólico del lavatorio de pies, demostrando con ello cómo es que exactamente llegamos a la grandeza y lo que Dios llama grandeza. En esa misma hora Él les dio a Sus discípulos un mandamiento nue vo, que nos amemos los unos a los otros tal como Cristo nos amó.
   2. Corazones atribulados Luego continuó diciéndoles cosas que causaron aflicción al corazón de cada uno de los discípulos. Había fuertes razones para que sus corazones estuvieran afligidos esa noche. Una de ellas fue la de un discípulo que se fue esa noche y traicionó al Hijo de Dios. La traición siempre lleva al lamento y a la angustia. Otro de los discípulos negó tres veces a Jesús esa misma noche. Esa era otra de las razones para que tuvie ran corazones atribulados. Luego Jesús les anuncia que iría a un lugar donde ellos no pueden seguirle, esto significaba que pronto se separaría de ellos, estaría lejos de sus miradas, lejos de ellos. Ciertamente esto les causaba aflicción.
         1. Las preguntas de los discípulos y las respuestas del Señor Después de Su anuncio, siguieron preguntas tras preguntas que estaban asfixiando los corazones de los discípulos. Jesús contestó todas las preguntas. En realidad esas respuestas son interesantes
         2. y queremos echarles un vistazo. Veremos una de esas respuestas en esta lección y las otras en la lección siguiente.
   3. Las preguntas de los discípulos fueron basadas en lo que vieron Todas las preguntas que los discípulos hicieron fueron basadas en lo que vieron. Ellos querían entenderlo todo más claramente. Ellos querían ver. Ellos querían saber. No querían preguntas. No querían sentir miedo preocupación o tener ninguna en sus mentes.

Eso es naturalmente humano. A nosotros también nos gustaría hacerlo así. ¿Acaso no le gustaría a usted vivir en una situación donde no haya preocupaciones o dudas o miedo o preguntas y más bien que usted entendiera todo acerca de la vida? ¡Oh, eso sería maravilloso! Pareciera que eso era lo que ellos querían. Pero en este caso, como en todos los casos, esa no parecía ser la voluntad de Dios porque a veces Él quiere enseñarnos como caminar paso a paso en la fe.

B. La pregunta de Pedro y la oración del Señor

         1. “Señor, ¿a dónde vas?…¿por qué no te puedo seguir ahora?” Simón preguntó: “Señor, ¿a dónde vas?…¿por qué no te puedo seguir ahora?” Su pregunta tenía que ver con la separación de su Señor, con no tenerlo a la vista en el futuro porque ya había caminado con Su Señor por tres años y medio. Como usted sabe, todos nos acostumbramos a caminar con Jesús y a saber que Su presencia está latente, a verle y saber que podemos poner nuestra mano sobre la suya y tocarle. Repentinamente el Señor anuncia que se separará, que irá donde no le pueden seguir.
         2. Sin lugar a duda, esto haría que su corazón se atribulara. Simón Pedro quiere seguir a Jesús ahora, quiere ir con Él ya mismo. Donde quiera que su senda le lleve, estará bien si camina con Jesús. Cualquiera que sea el deber que deba cumplir, estará bien siempre y cuando ande con Jesús, cuando el Se ñor esté a la vista, al oído; cuando esté cerca todo estará bien.
   1. “No me puedes seguir ahora; mas me seguirás después” Jesús le dijo: “no me puedes seguir ahora”, queriendo decirle que no podía compartir la cruz a la que estaba por ir. Queriendo decirle que no podía seguirle al Gólgota, morir y luego ascender con Él. “Mas me seguirás después”, continuó el Señor, queriendo decirle a Simón Pedro que él pasaría por el camino del sufrimiento, lamento, humillación y servicio. Pedro aprendería“después” lo que significaba tomar su cruz y seguir a Jesús.

a. El sufrimiento de 1 Pedro Pedro realmente aprendió su lección. Pedro aprendió lo que implicaba seguir a Jesús. Aprendió lo que significaba entregar la vida entera ante el altar del servicio cristiano y andar por el camino del deber y rectitud para seguir a Jesucristo. Todo lo que usted debe hacer es leer la primera carta de la primera epístola de Pedro para observar la bella y organizada presentación del ministerio de sufrimiento.

Simón Pedro usa la palabra “aflicción” (sufrimiento) catorce veces en 1 Pedro. Siete de esas veces tienen que ver con la aflicción de Jesucristo. Siete de esas veces tienen que ver con el sufrimiento de los cristianos que le seguimos a Él. Sí, él aprendió lo que implicaba seguir a Jesús. Aprendió lo que significaba levar grandes cargas de aflicción y lamento. Pedro aprendió lo que significaba vivir bajo presión en el momento en que había aflicción o lamento y las personas le daban la espalda. Aprendió lo que implicaba sufrir por Cris to.

b. La autoconfianza de Pedro En este caso, venció su autoconfianza. Supongo que se sintió un poco seguro de sí mismo porque respondió como diciendo, “estoy listo para ir contigo”, “mi vida pondré por ti”. Jesús le vio y le hizo una pregunta. A veces pienso que el Señor nos toca muy profundamente cuando nos hace ese tipo de preguntas que tienen que ver con que le obedezcamos, con que le sirvamos completamente o no.

Él dijo: “¿Tú pondrás tu vida por mí?” Y continuó diciendo: “De cierto, de cierto te digo: no cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces”. Este hombre al que Jesús mismo había denominado ‘Cefas’, que por interpretación significa piedra, es el mismo hombre al que miraban como si fuese hombre roca. Este hombre estable y constante se derrumbaría, como arena, en aflicción ante la presión de la tentación y antes de que la noche caducara.

Es peligroso estar tan confiados en nosotros mismos, porque, como usted sabe, nuestra verdadera fidelidad y nuestra habilidad para vencer no se basa en entregar nuestra vida para Cristo, sino que se basa en el hecho de que Él entregó Su vida por nosotros. De aquí proviene nuestra fortaleza, de aquí proviene nuestra victoria, de aquí proviene nuestro poder. De aquí debeprovenir nuestra presunción, no en lo que nosotros podemos hacer por Él, sino en lo que Él ya hizo por nosotros, aleluya, Él ya dio Su vida por nosotros.

C. La respuesta del Señor a nuestras preguntas actuales

La misma pregunta nos hacemos en la actualidad, “¿cómo es que una persona puede sobrellevar las cosas de este mundo cuando el Señor ha partido a otro lugar?” Juan, en su evangelio trata con este problema una y otra vez. Nos enseña cómo debemos vivir, cómo debemos trabajar, cómo debemos caminar en fe, cómo debemos caminar en obediencia mientras esperamos la segunda venida del Señor Jesucristo.

1. No se turbe vuestro corazón Esta es la respuesta tanto para la pregunta de Simón Pedro y para nuestra pregunta: “No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también mí”. Así es que debemos substituir nuestras preguntas por una genuina vida de fe cuyo objetivo principal es creer en Dios. No sé lo queharíamos esta noche si no pudiéramos contar con Dios y creer en Él, porque sabemos que Él es omnisciente y hará lo correcto para con nosotros.

La cosa más maravillosa que haya venido a mi mente es pensar en el hecho de que Dios me cuidará. Puedo confiar en que Él obra para mi beneficio, Él hará lo correcto. Tal vez no parezca así en ese momento, tal vez parezca que vamos hacia incertidumbre o desilusión sintiendo cualquier tipo de emociones en el corazón. Pero, Él hará lo correcto para conmigo, puedo confiar en Él sin importar cuáles sean las circunstancias que vengan contra mí.

Amigo (a), quiero que confíe en el hecho que hay un Dios en el cielo, que no ha bajado de Su trono, todavía está allí. Todavía tiene el control, todavía está en el trono. Él le conoce, sabe dónde usted está. Él le tratará bien, hará lo correcto para con usted. ¡Aleluya. Alabe Su nombre!

2. Creed también en mí La segunda respuesta a la pregunta inicial es esta “creed también en mí”, es el creer en Cristo. ¡Qué bonita y maravillosa experiencia cuando Dios toca su mente, su corazón y todo su ser con poder iluminador y esclarecedor. De repente usted se da cuenta de quién realmente es usted y de su necesidad clamando por Jesucristo y listo para recibirle como su Salvador. Luego usted va más allá y le acepta como su Señor y muy pronto encuentra que su vida entera envuelve a Jesucristo y que usted mismo se envuelve en Él, su vida entera gira alrededor de Jesucristo.

¡Oh!, Él es el centro de todo, es el centro de la Palabra, el centro de la historia. Él es el centro, el corazón de la iglesia y el centro de nuestras vidas. Le agradezco a Dios esta noche porque Jesús está en el ce ntro de todo. Si usted estudia la Biblia y lee el Nuevo Testamento varias veces, usted verá que un día Él estará en el centro de todo. Cuando Dios una todo lo que existe en Jesucristo,Él será el centro de todo el universo.

De acuerdo a Colosenses 1:17, “todas las cosas en él subsisten”. Esto significa que todo se sostiene en Él como una gran fuerza de gravitación de alcance universal. En todo tiempo y por la eternidad, Jesús está en el centro de todo el universo, de todos los sistemas que ni siquiera conocemos. ¡Gracias a Dios! Porque todo gira alrededor del Hijo del Dios viviente que nos amó y se entregó a Sí mismo por nosotros.

Cuando pienso en Su grandeza, en la grandeza de Su amor, no me puedo controlar. Discúlpeme hoy si no me puedo controlar, pero quiero decirle que mi corazón se emociona al saber lo que Jesucristo realmente significa para nosotros. “Si tienen preguntas, si tienen un corazón afligido, creed en mí”, eso es lo que realmente dijo nuestro Señor.

3. Creed que hay un cielo Lo siguiente que dijo fue, “creed en un lugar, en el cielo, voy, pues a preparar lugar para vosotros”. En estos tiempos vivimos bombardeados con todo tipo de filosofías e ideas que niegan cualquier tipo de existencia futura. Las filosofías orientales recorren nuestra tie rra hablando de una eternal insignificancia. Recuerdo en una ocasión estar sentado estudiando las clases filosóficas orientales, hinduismo, budismo y demás, y, todo el vacío y la puerilidad de la vida. Con razón hay tanta desesperanza. Con razón que en los países extranjeros donde no se conoce a Jesucristo las personas viven como autómatas.

Creo que hay un cielo. Creo que hay otro lugar después de este mundo. Creo que hay vida después de la muerte. Creo que éste es solamente el comienzo de nuestro desarrollo. Cuando somos tocados con la vida eternal de lo alto, eso sólo significa el comienzo de nuestro potencial para desarrollarnos eternamente.

Jesús dijo: “voy, pues, a preparar lugar para vosotros”. ¡Aleluya! Hay un lugar de puro gozo y el Señor nos lo está preparando. Gracias a Dios que puedo creer que hay un cielo, gracias a Dios por la esperanza que tenemos por medio del Señor Jesucristo.

4. Creed en Su regresoFinalmente Él dijo: “Y si me fuere y os prepararé lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo”. Este es el mensaje de Su venida. Crea en Su venida. Yo sé que hemos escuchado esto una y otra vez, que cantamos sobre esto una y otra vez, pero hay momento en que nuestro corazón realmente se atribula y es entonces cuando sentimos que este mundo no es nuestro hogar. Usted sabe, como en esos días que usted comparte con sus amigos en la calle principal del centro de la ciudad pero se siente como un extranjero en tierra extraña y en un mundo extraño.

En ese momento, la esperanza de la segunda venida de l Señor revive en su corazón y le trae consuelo y fortaleza. Ésta es la buena nueva para el corazón afligido que se conmueve con la partida del Señor. Ésta es la buena nueva para el corazón abatido en estos tiempos. Creyendo en Dios con una fe inmovible, estando firmes en Su Palabra y confiando en Sus promesas. Creyendo en Jesucristo el Hijo de Dios, nuestro Salvador y Señor. Creyendo que hay un lugar que Él ha preparado, un cielo de rectitud y belleza que ni siquiera podemos imaginarnos o entender. Todo esto tiene que ser revelado por el Espíritu antes de que podamos entender lo que implica creer en que Jesús vendrá otra vez. Un fe viva y vibrante en la Palabra de Dios y en la venida del Señor Jesucristo contestará algunas de las preguntas del corazón agobiado. 

Comenzando en Juan 13:36 y continuando hasta el capítulo catorce encontramos preguntas que provinieron de los corazones turbados de los discípulos de Jesucristo, encontramos cuatro preguntas de cuatro diferentes personas.

El Señor Y Pedro Quien Le Negó (Juan 13:36-38, 18:10-11, 15-18, 25-27) (Spanish)

PARA QUE CREADr. F. J. May y Dr. H. Lynn StonSección III · Mensajes del Evangelio de Juan 18 -2Conferencia 3, El Señor Y Pedro Quien Le Negó

Escritura:

Juan 13:36-38

Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después. Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti. Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.

Juan 18:10,11

Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco. Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?

Juan 18:15-18

Y seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Y este discípulo era conocido del sumo sacerdote, y entró con Jesús al patio del sumo sacerdote; mas Pedro estaba fuera, a la puerta. Salió, pues, el discípulo que era conocido del sumo sacerdote, y habló a la portera, e hizo entrar a Pedro. Entonces la criada portera dijo a Pedro: ¿No eres tú también de los discípulos de este hombre? Dijo él: No lo soy. Y estaban en pie los siervos y los alguaciles que habían encendido un fuego; porque hacía frío, y se calentaban; y también con ellos estaba Pedro en pie, calentándose.

Juan 18:25-27

Estaba, pues, Pedro en pie, calentándose. Y le dijeron: ¿No eres tú de sus discípulos? El negó, y dijo: No lo soy. Uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dijo: ¿No te vi yo en el huerto con él? Negó Pedro otra vez; y en seguida cantó el gallo.

Introducción

Anteriormente, en el capítulo trece de su evangelio, Juan anota un incidente que hermosamente ilustra cómo es que el señorío de Jesús es manifestado aun en las más simples de las actividades terrenas. Jesús, bajó a la demandante tarea del más humilde de los esclavos, comenzó a lavar los pies de los discípulos.

Cuando Él vino a Pedro, el impetuoso discípulo declaró: ·No me lavarás los pies jamás· (Juan 13:8). En el proceso de cumplir una de las tareas más triviales de la humanidad, Jesús como Señor de la tierra declaró: ·Si no te lavare, no tendrás parte conmigo· (versíc ulo 8).

Habiendo cumplido con esta tarea terrenal, la que los discípulos rehusaron cumplir, Jesús declaró: ·Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis· (versículos 13-15).

A. La profecía del Señor con respecto a Pedro (Juan 13:33-38)

1. La curiosidad de Pedro y la profecía del Señor Después que Jesús dijo: ·A donde yo voy, o me puedes seguir ahora· (versículo 33), Él dio a los discípulos uno de los mandamientos más importantes que le haya dado a Sus creyentes, ·Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros· (versículos 34, 35).

Sin embargo, parecía como si Pedro no hubiera escuchado estas dos últimas oraciones porque su curiosidad estaba fijada en la declaración de Cristo sobre hacia donde Él iba. De manera que Pedro le preguntó: ·Señor, ¿a dónde vas?· La respuesta del Señor fue una respuesta profética: ·No me puedes seguir ahora·; en otras palabras, ·tu fe y su fortaleza espiritual no son maduras ni completas para sobrellevar la pasión conmigo en este preciso momento·.

El Señor continuó, ·mas me seguirás después·, como diciendo ·el momento llegará (después del Pentecostés) cuando tu fe y tu fortaleza espiritual madurarán y ent onces podrás seguirme. Entonces podrás seguirme al sufrimiento de la cruz y a la corona de gloria·.

2. La confianza de Pedro y la profecía del Señor (Juan 13:37,38Aunque Pedro le llamó ·Señor·, la respuesta del Señor no acalló la determinación superconfiaddel discípulo. ·Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti·.

No podemos dudar de la sinceridad de Pedro. Su determinación por luchar contra los alguaciles del templo y los soldados romanos demuestran voluntad propia para poner s u misma vida, tal como lo había dicho. Pero el Señor tenía que luchar contra otro ejército. De manera que profetizó: ·¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces·.

B. El Señor y Pedro en el huerto (Juan 18:8-11)

  1. La provisión del Señor para Sus discípulos (Juan 18:8, 9Previamente notamos el poder de las palabras del Señor al declarar a los soldados tres veces ·¡Ysoy!· (versículos 5, 6, 8). Con la tercera afirmación, Él se aseguró que los discípulos no fueraarrestados. ·Respondió Jesús: Os he dicho que yo soy; pues si me buscáis a mí, dejad ir a éstos·Juan advierte que esto precisamente era ·para que se cumpliese aquello que había dicho: De loque me diste, no perdí ninguno·.
    1. La autodeterminación de Pedro (versículo 10Simón Pedro estaba absolutamente resuelto a pelear valientemente hasta su misma muerte. pesar de todas las dificultades que se le presentaran, ·Entonces Simón Pedro, que tenía unespada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Y esiervo se llamaba Malco·.
    2. Pedro estaba resuelto a comprobar su fidelidad para con el Señor sacrificando inclusive su vida por Él. Aun cuando estaba listo a morir por Él, negaba el verdadero señorío del Maestro. Para Pedro el pelear con espada era mejor que sufrir en la cruz.
  2. La amonestación del Señor al autosacrificio de Pedro (versículo 11)

Sin embargo, Jesús sabía que ni el matar a los soldados ni el sacrificio de la vida de los discípulos podría traer la máxima victoria sobre el poder del enemigo. ·Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?·.

La amonestación del Señor fue amable pero completa. No era un simplemente asunto de pelear con espadas. La voluntad de Jesús ahora estaba completamente sometida, sin reservas, a lavoluntad del Padre. Así como Él no permitiría que los soldados destruyeran a Sus ovejas, tampoco permitiría que Sus ovejas estropearan la obra del Padre. Como Señor de toda la tierra, Él dio un mandato a los soldados y a Sus ovejas, y, todos cedieron a Su autoridad.

C. Las tres negaciones de Pedro (Juan 18:15-18; 24-27)

1. La primera negación de Pedro

Después que la multitud se llevó a Jesús, Pedro y el discípulo no nombrado les siguieron a distancia hacia la casa del sumo sacerdote. Después que el otro discípulo entró a la casa, ·Pedro estaba fuera, a la puerta· hasta que el otro discípulo regresó ·y habló a la portera·. Mientras entraban a la casa (y evidentemente después que el discípulo no nombrado salió de su presencia) la ·portera dijo a Pedro: ¿No eres tú también de los discípulos de este hombre?·

Pedro le contestó: ·No lo soy·. ¡Qué contraste entre el ·Yo soy· del fiel Maestro y el ·No lo soy· del siervo infiel!

Cuando Pedro y los discípulos se encontraban en la barca ·en medio del mar· la cual estaba siendo ·azotada por las olas; porque el viento era contrario·, Jesús fue hacia ellos ·andando sobre el mar·, ellos ·se turbaron·y dieron voces de miedo·. Jesús entonces les dijo: ·¡Tened ánimo; yo soy (EGO EIMÍ), no temáis!· (Mateo 14:22-27).

Pero ahora cuando el Señor de la tierra se enfrenta a Sus acusadores judíos ante una estremecedora tormenta con vientos de odio y las amenazadoras olas fr ías de una muerte agonizante vienen contra Su alma pura y santa, Pedro entra en la casa del sumo sacerdote y es confrontado por una joven que simplemente le pregunta si él es uno de los discípulos, a lo que él contesta: ·¡NO LO SOY!·

Aquí tenemos el cuadro de muchos mal llamados ·santos determinados· que tenemos en nuestros medios en la actualidad. Mientras haya una espada en la mano y el Maestro sea visto como el Rey conquistador, estamos listos a cortar la oreja de la cabeza del enemigo. Pero cuando el Señor se enfrenta a los malvados de la tierra y se enfrenta silencioso ante las maldiciones, ante las escupidas y ante las acusaciones de la bandada atacante, muchos pierden el entusiasmo de pelear y cobardemente juran ante las porteras ·No lo soy·.

2. La segunda negación de Pedro

Así que mientras los siervos y los alguaciles, que habían encendido un fuego, observaban las llamas chispear y se calentaban del frío de la noche, Juan dice que ·también con ellos estaba Pedro en pie, calentándose· (Juan 18:18).

Nótese que Juan usa aquí la misma expresión con Simón Pedro como la que usó con Judas. Juan dice de ambos que ·estaba también con ellos· (Véase Juan 18:5). Aun cuando Pedro había determinado seguir al Señor hasta la misma muerte, cuando intentó enfrentarse con su propia fuerza, como lo hizo Judas, ·estaba también con ellos·.

Además, Simón Pedro estaba con ellos ·calentándose·. Seguramente el alma del Señor estaba siendo torturada por la fría persecución de la muchedumbre malévola. Juan solamente anota que ·uno de los alguaciles, que estaba allí, le dio una bofetada· (versículo 22).

Pero Pedro no podía sentir el frío dolor del Señor de la tierra, Pedro solamente sintió el frío de la noche y ·estaba con ellos· frente al fuego ·calentándose·. Entonces ·le dijeron: ¿No eres tú de sus discípulos? El negó, y dijo: No lo soy· (versículo 25).

Tengamos cuidado de no compartir las cosas terrenas cuando ·estamos con ellos· que son de este mundo y nos ·calentamos·. El calentar nuestro cuerpo carnal con el calor del mundo significa aislar nuestra alma del compasivo y doliente corazón del Señor quien es perseguido por nuestros pecados.

Pero, sepa, hijo de Dios, que hay un peligro mucho más grande al estar frente a la calidez del mundo mientras nuestro Salvador es abof eteado por un alguacil del mundo del sumo sacerdote. Si estamos con ellos y nos calentamos con ellos, por qué entonces no pensamos en que le negaríamos diciendo ·¡No lo soy!·.

3. La tercera negación de Pedro

Aun después de dos negaciones se anota que ·Uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dijo: ¿No te vi yo en el huerto con él?·.

Ya no es más una simple sospecha de la portera quien pensó que él tenía un acento galileo. Tampoco es la acusación general de un grupo más grande que principalmente se interesaba en satisfacer sus propias necesidades físicas. Ahora es el dedo acusador de un testigo. Además el testigo era uno que había visto a Pedro cometer un acto de traición contra uno de sus parientes. La tercera vez Pedro también niega al Señor de la tierra.

¿Cuál de nosotros no ha hecho lo que Pedro hizo? Es fácil adorarle como Señor cuando podemos verle obrando como Señor. En la adoración del domingo por la mañana unimos nuestras voces y nuestras almas resueltos a seguirle incluso hasta la muerte. En el campo de batalla cuando el enemigo ha sido abrumado por Su Palabra y se ha ido de espaldas en Su presencia, ahí es cuando podemos sacar la espada del espíritu y cortar la cabeza del enemigo con la Palabra de Dios.

Pero, cómo cambia el cuadro cuando el Señor de la tierra se presta para obrar entre los enemigosde la tierra y se somete al cruel maltrato de este mundo. Mientras Él se presenta en silencio ante los malvados, nosotros llegamos tarde, hablamos con la portera y estamos con los hombres en el patio y nos calentamos con el fuego de este mundo.

Es maravilloso aclamar ¡Hosanna! a medida que Él entra en la Nueva Jerusalén de un servicio de avivamiento para sanar al enfermo, salvar al perdido y alimentar al hambriento. Pero, ¿dónde estamos cuando Él guarda silencio ante los sumos sacerdotes de este mundo? ¿Con quiénestamos cuando el cáncer azota y Él no condena? ¿Dónde calentamos nuestro cuerpo carnal cuando el frío de la enfermedad de Alzheimer congela nuestra alma y al Señor se le escupe? ¿Cómo contestamos cuando lo terrenal del Señor le lleva hasta la cruz?

D. La respuesta del Señor a la negación

1. El conocimiento y la oración del Señor ·Y en seguida·, dice Juan, ·cantó el gallo·. Ocurrió precisamente como el Señor dijo que ocurriría. ·De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces· (Juan 13:38). ¡Oh, sí! Pedro había hecho una promesa resuelta, ·Mi vida pondré por ti· (Juan 13:37). Pedro tomó una posición valerosa, ·Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote· (Juan 18:10). Pero el Señor de la tierra conocía a Pedro mejor de lo que Pedro se conocía a sí mismo. ·¡Y en seguida cantó el gallo!·

Sin embargo, el Señor no simplemente sabía lo que Pedro iba a hacer, Él oró por Pedro. ·Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte· (Lucas 22:31, 32).

Ahora, después que el gallo cantó, ·vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente· (Lucas 22: 61, 62).

2. El mensaje del Señor para Pedro Los próximos tres días fueron oscuros y tormentosos para los discípulos. Pero Pedro tuvo que haber gemido en agonía, no sólo por la muerte del Señor sino por su misma traición. Pero Marcos anota un mensaje especial que le fue dado, por los ángeles, a las tres mujeres que llegaron a la tumba y que ellas debían llevar a los discípulos y especialmente a Pedro. ·Pero id, decid a sus discípulos, Y A PEDRO, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo· (Marcos 16:7).

Aunque Pedro le haya negado anteriormente ante la portera; aunque le haya negado ante los siervos que se calentaban con el fuego; aunque le haya negado ante el pariente del siervo del sumo sacerdote; con todo ·¡id, decid a sus discípulos, Y A PEDRO!·

El Señor de la tierra entiende nuestra naturaleza aun cuando nosotros no le entendamos a Él. Aunque le neguemos en Su silencio; aunque declaremos ·No lo soy· cuando el ·Yo soy· sostiene Su gloria; aunque calentemos nuestros cuerpos mortales con la calidez de las llamas de este mundo mientras Él sufre la fría oscuridad de persecución; con todo, el Señor envía Su mensaje, ·decid a sus discípulos, Y A PEDRO·. ·¡Díganles!· ·¡Díganle a él!· ·¡Díganle a ella! Dice el Señor, ·¡díganles que voy delante de ellos. Que vayan ellos. A llá me verán!·

Anteriormente, en el capítulo trece de su evangelio, Juan anota un incidente que hermosamente ilustra cómo es que el señorío de Jesús es manifestado aun en las más simples de las actividades terrenas.

El Evangelio Para El Agobiado Corazón De Tomás (Juan 14:5-6) / (John 14:5-6) Spanish

PARA QUE CREAN Dr. F. J. May y Dr. H. Lynn Stone Sección II– El Buen Pastor alimenta Sus ovejas (Juan 10-17) Conferencia 8, El Evangelio Para El Agobiado Corazón De Tomás (Juan 14:5-6)

A. Introducción

         1. La pregunta de Pedro En la lección pasada hablamos sobre la pregunta que Simón Pedro le hizo a Jesús: “Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora?” En esta lección veremos la pregunta que Tomás (también llamado “Tomás el incrédulo”) hizo. Personificado en su pregunta se encuentra un corazón afligido clamando al Señor Jesucristo.
         2. La respuesta dada a la pregunta de Simón Pedro se encuentra en los primeros versículos del capítulo catorce, “no se turbe vuestro corazón”. Pero, en respuesta a ese corazón atribulado Jesús respondió: “creed en Dios, tened fe en Dios, creed en Cristo, creed en un lugar, el cielo, que el Señor fue a preparar, y creed que Él vendrá otra vez”. Esa fue la respuesta que Jesús dio a Simón Pedro.
         1. La declaración de Jesús Jesús dijo: “Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino”. Tomás entonces contestó: “Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?” Aquí lo vemos en la presencia del Hijo de Dios con un corazón lleno de dudas y temores sin entender lo que Jesús les estaba diciendo.
         2. Jesús les había dicho que pronto les dejaría, que iría a un lugar donde ellos no le podían seguir. Ellos se acercaron con corazones atribulados sin entender lo que Él les decía, sin entender el propósito de Su vida y ministerio.
   1. La pregunta de Tomás

a.
    La inherencia de la pregunta de Tomás Lo que Tomás estaba realmente diciendo era, “Señor, no sabemos a dónde vas. No sabemos el propósito de tu ministerio. No entendemos lo que nos dices. No sabemos el destino de tu vida. No podemos ver el fin. ¿Si no sabemos a dónde vas, cómo podremos conocer el camino? No sabemos cómo llegar a un lugar que no conocemos”.
b.
    La lucha de Tomás Tomás luchaba con (realmente eran las incógnitas de estos cuatro hombres) cada pregunta que era basada solamente en lo que el ojo natural podía ver en ese momento. Simón Pedro quería ser capaz de ver a Jesús y estar en Su presencia constantemente. A Pedro le preocupaba estar separado del Señor.

Ahora Tomás quería ver el fin de la vida. El final de su jornada. Quería ver el fin ya, él quería ver el último capítulo de su vida antes de vivirla día tras día. Tomás quería irse al final del libro de la vida y leer sobre el fin.

         1. La lucha del hombre con su vista Las otras preguntas que Felipe y Judas hicieron a Jesús también revelan que ellos luchaban con lo que conocemos como la vista. Ellos querían una religión y una fe de vista y entendimiento en el presente. ¡Oh, que consolador y maravilloso sería eso! ¿No es maravilloso cuando somos
         2. llenos de entendimiento e iluminación, las preguntas se desvanecen y las nubes y la oscuridad se van y somos capaces de contestar toda pregunta? Esa es una experiencia maravillosa y fascinante. Pero el propósito de Dios no es que nosotros entendamos cada paso de nuestra jornada y que todas nuestras preguntas sean contestadas antes de que llegue a nuestros corazones.
   1. ¿Por qué no siempre podemos ver? Si siempre pudiéramos ver y entender todo lo que nos ocurre, entonces no conoceríamos lo que es el gozo de tener a Dios como nuestro guía. No tendríamos el gozo de experimentar el tipo de fe que toma la mano de Jesús y se aferra a ella en las buenas y en las malas o cuando las cosas se ponen pesadas. No conoceríamos el gozo de preservar y pelear la buena batalla de la fe y aferrarnos a nuestra vida eternal. No conoceríamos el poder ni la fortaleza que provienen de vivir una vida en fe.

B. Primer paso de Tomás en la lucha por su fe

1. La resurrección de Lázaro Cuando observamos a este hombre en la lucha por su fe, le vemos en tres ocasiones diferentes, en tres panoramas y ninguno de ellos es bonito. Ya hemos mencionado el primero en el capítulo once cuando Jesús y los discípulos estaban lejos, la tragedia llegó a Betania y Lázaro murió. Les llegó la noticia: “he aquí el que amas está enfermo”. Estaban retorciendo Su brazo y poniéndole esa presión humana de los buenos amigos.

Pero por alguna razón, Él no quiso regresar inmediatamente. Finalmente llega el momento enque Él decide regresar y le dice a Sus discípulos: “Vamos a Judea otra vez”, aquí vemos a Tomás preocupado y atribulado. Tomás sabe del conflicto, él conoce esas presiones, conoce los temores, sabe de los problemas que Jesús enfrentaría al regresar al corazón de la comunidad judía.

Ansiedad llena su corazón y se da cuenta de lo que puede pasar. Así que él le dice a los demás: “Vamos también nosotros, para que muramos con él”. Esto muestra una desesperación leal. Un tipo de desesperación que proviene de estar resignados a lo que venga. Un tipo de desesperación ciega tratando de seguir a Jesús y esperando lo peor, vencido por la depresión, vencido por el desaliento y no siendo capaz de ver con ningún tipo de optimismo y fe. Siguiendo al Señor, pero esperando lo peor. Y, tener que vivir con eso en este es algo trágico para cualquier persona. Tratando de seguir al Señor, pero desdichadamente tratando de aferrarse a la fe que no alcanzan. Siguiendo al Señor, pero esperando lo peor.

Quiero decirle, amigo, que Jesús regresaba con un motivo, resucitar a Lázaro. Él iba a regresar por un avivamiento, regresaba para demostrar Su autoridad y pode r, poder sobre la muerte misma.

2. Los milagros ocurridos al seguir a Jesús Cuando usted sigue a Jesús, usted puede esperar grandes cosas, cosas milagrosas. En el momento de oscuridad, usted puede esperar que la luz salga. En el momento de debilidad, uste d puede esperar que la fortaleza inunde su vida. En el momento en que las nubes se acercan, usted puede esperar el claro sonido de la voz de Dios alcanzándole y dirigiéndole. En el momento de la muerte, usted puede esperar que Jesús, quien es la resurrección y la vida, esté con usted.

Cuando usted sigue a Jesús, usted no tiene que temer, no tiene que preocuparse. Cuando usted sigue a Jesús, no tiene que esperar lo peor. Ese es el primer paso.

C. Segundo paso de Tomás en la lucha por su fe

   1. Tomás quiere ver el fin Ahora sí llegamos a nuestro texto, “¿cómo, pues, podemos saber el camino?”. Este es el segundo paso en la lucha de Tomás, él quiere ver el fin. Tal pareciera que no puede seguir su jornada si no ve su destino. No puede soportar las curvas del camino, quiere ver más allá de ellas.
   2. El “camino” es una persona Tomás no puede esperar a que llegue la mañana para ver la luz. Un poco impaciente, él quiere saber ya. Pero, Jesús le enseñará que no necesita saber el fin para poder tener fe en Dios. Usted no necesita saber su destino para poder tener fe en Dios. Todo lo que debe conocer es el camino y ese camino es una persona, Jesús. Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”. ¡Aleluya! ¡Oh, aleluya!

Escuche, amigo, usted no tiene que conocer el mañana, no tiene que conocer lo que ocurrirá la semana que viene o el próximo año, no tiene que saber lo que el mañana traerá. Todo lo que usted necesita saber es que el camino es Jesucristo, el Hijo del Dios viviente. ¡Aleluya!

Con sus ojos puestos en Él, usted puede caminar aun sin saber hacia dónde le llevará esa senda. Con sus ojos puestos en Él, usted puede caminar en fe y entendimiento aunque usted no sepa loque hay a la vuelta de la esquina. Con sus ojos puestos en Jesús, sabiendo que Él es el camino, usted nunca tendrá temor de flaquear o caer. Él es el camino. Él es todo lo que usted necesita.

3. La “verdad” es una personaNo solamente eso sino que Él es la verdad. Diligentemente buscamos la verdad, la buscamos en los libros, en los discurs os que escuchamos. Buscamos la verdad en las personas, en las instituciones. Siempre estamos en búsqueda de la verdad, al punto de ser casi cínicos y pensar que nunca la encontraremos o la escucharemos. Nuestros corazones están cargados y atribulados por la confusión de las dudas. Nubes de dudas que flotan en nosotros y que casi nos ahogan con tempestades de duda y temor que llegan a nuestro espíritu.

La verdad no es un libro, la verdad es una persona, Jesucristo el Hijo de Dios. El conocerle, tenerle en e l corazón y la mente significa que usted debe echar fuera toda duda. El conocer la verdad le hace libre. Jesús dijo: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Más adelante también dijo: “Así que, si el Hijo del Hombre os libertare, seréis verda deramente libres”.

El conocer a esta persona que es la figura de la verdad es ser libres de la ignorancia de estemundo y del mundo venidero. Conocerle a Él es ser libre, ser liberado de la trivialidad y la confusión que parece cubrir nuestra tierra con una nube que la cubre de la contaminación de nuestra atmósfera.

Este es el tiempo cuando tal confusión parece reinar y penetrar el corazón de las personas. De repente, para cuando usted haya edificado fe en su personalidad, dicha fe será quebrantada. Quiero pedirle que usted ponga sus ojos en Jesucristo para que usted nunca tenga que hablar con el temor de la duda o con ninguna preocupación invadiendo su mente porque Él dijo: “Yo soy la verdad”.

4. La “vida” es una persona El Señor le dijo a Tomás, “todo lo que debes saber no es solamente el camino y la verdad, sino también la vida, porque Yo soy la vida”. Como ve, ya hemos observado que la resurrección no es un día, la resurrección es Jesús. La vida no es simplemente lo que usted vive, la vida es la persona que usted recibe. El cristianismo es un camino por el cual caminamos en la presencia del Hijo de Dios, siguiendo Sus pasos, caminando en fe, viviendo bajo Su gracia, viviendo en Su poder, caminando por donde ¡Aleluya!

Me agrada el canto que dice: “Nada sé sobre el futuro. Desconozco lo que habrá… Muchas cosas no comprendo del mañana con su afán. Mas un dulce amigo tengo que mi mano sostendrá”. Usted no tiene que saber lo que le depara el futuro, todo lo que debe saber es quién sostiene esefuturo. Él extiende Su mano sobre la vida, Él le ama y hará lo correcto para con usted. Nunca llegará el día en que usted se incline ante Su presencia para decirle, “Señor, hiciste mal contra mí, me decepcionaste”.

Ahora me siento tentado de decirle a Tomás, “Tomás, en la lucha por tu fe, tu desesperación, tu depresión, tus preguntas, tu indiferencia, tu falta de fe, visión y espiritualidad me impaciento contigo. Tomás, me molesto contigo. ¿Cómo es posible que cuando estás ante la presencia del Hijo de Dios no muestres una fe mayor?

Pero entonces Tomás me contestaría, “Recuerdo aquellos días cuando TÚ luchabas en lasprofundidades de la depresión, puedo recordar aquellos días cuando TÚ luchabas por encontrar algo a que aferrarte. Puedo recordar aquellos días cuando tus rodillas temblaban y tu lengua se adormecía porque no era llena de alabanza y adoración a Dios, sino que estaba llena de confusión y balbuceo”.

Sí, podría impacientarme con Tomás si no fuera por el hecho de que conozco bien esa ruta por la cual él ha pasado. Conozco donde se ha detenido, conozco su lucha y la entiendo, muchas veces he querido ver más allá y he sido impaciente. Pero escúcheme, el mensaje es real, Jesús es el camino, la verdad y la vida.

Nadie puede llegar al Padre sino por Él. Por medio de Jesús podemos llegar al trono. Por medio de Jesucristo podemos alcanzar al Dios Todopoderoso y Su glorioso poder. Él es el único camino por medio del cual podemos alcanzar el trono. “No se turbe vuestro corazón”, dijo Jesús. Cristo es el camino, la verdad y la vida.

D. Tercer paso de Tomás por su fe – la resurrección de Jesús

Esto ocurrió después de la resurrección de Jesús. Tomás estaba tan acostumbrado a caminar en duda y temor; estaba tan acostumbrado a resignarse a su depresión y a sus faltas; tan acostumbrado estaba como para no ser capaz de mirar en fe y entender el propósito principal de la voluntad de Dios. Cuando escuchó que Jesús había sido crucificado, eso significó el fin para Tomás.

1. Tomás ausente Cuando los discípulos se reunieron, Tomás no estaba con ellos. Se reunieron en una pequeña habitación para consolarse mutuamente y entender lo que estaba pasando, pero Tomás ni siquiera intentó ir con ellos. Ese fue el día que no llegó a la iglesia.

Me parece algo extraño que las personas que sie mpre están luchando con los asuntos de la fe, que quieren ver a Dios moverse, quieren ver una demostración de amor y compañerismo en la vida del pueblo de Dios, tal pareciera que cuando llega el momento de un desborde de bendición, ellos no están presentes ese día.

Tomás estaba ausente. Jesús se les apareció a los otros que estaban en la habitación y les dio una bendición especial diciendo: “Recibid el Espíritu Santo”. Él habló con ellos y les dio una bendición de paz y seguridad, pero Tomás no estaba entre ellos.

Es una tragedia cuando Dios se mueve y usted no está ahí para recibir y disfrutar Su bendición. Ellos vinieron a Tomás a decirle, “debiste haber estado con nosotros. Al Señor hemos visto”. Aquí está la palabra clave “visto” de nuevo. “Al Señor hemos visto”. Pero, él contestó: “Si no viere…la señal…no creeré”. Como usted puede apreciar, para Tomás el creer viene del ver.

2. Tomás presente Pero la historia no termina ahí. Tomás se estaba retirando del grupo; de alguna forma ya no era parte de su fe por ahora. No puede disfrutar o regocijarse, no puede gritar de gozo con ellos que tenían un Señor resucitado y que le habían visto. Pero la historia no termina ahí. La historia no termina con Tomás fuera del grupo, con lass manos en su rostro y sollozando por sus dudas y temores. Él le hizo una visita especial.

Jesús vuelve al grupo para verles, pero vuelve especialmente para ver a Tomás. “Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira…y acerca tu mano…en mi costado”.

Esto me enseña que Jesucristo el Hijo de Dios le conoce, le ama y le entiende. Este Señor resucitado pasará por los siglos para verle en su momento de desesperación y sombras. Puede que usted se sienta solo, que no vea la ruta, pero Jesucristo le conoce.

Él sabe dónde usted está. Él le ama, Él entiende su personalidad, Él viene y le llama por nombre. ¡Aleluya! Él viene con reafirmación, bendición y gracia.

Como ve, el Señor entiende las luchas de la fe. Él entiende lo que la duda y el temor puedenhacer. Él entiende cómo Satanás golpea a algunas personas, las golpea por su falta de entendimiento y fe. Por eso Él viene. En este tiempo de presión y problemas, en estos días de sombras, nuestro Señor Jesús traspasa los siglos para hablarnos y se posa en nuestro corazón y vida diciendo: “No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí. Recibid mi Espíritu. Recibid mi paz”. ¡Aleluya!

Tomás cayó sobre su rostro diciendo: “¡Señor mío, y Dios mío!”. Jesús le contestó: “Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron”. Lo que Juan está diciendo aquí es que usted no tiene que ver con los ojos naturales para tener fe en Jesucristo.

Conclusión

Una vez pasé por un valle como ese. Oré pidiendo entendimiento y fe. Quería tener una reserva del poder y la gracia de Dios. ¿Acaso no sería bonito tener una tarjeta a la que se pueda recurrir en cualquier momento que se necesite una cantidad especial de gracia, y, pasar la tarjeta por la máquina cuando se necesite?

Pero no es así como funciona. Un día, yo manejaba por la autopista de Louisville, Kentucky. Mientras manejaba y oraba, el Señor me impactó con una ilustración. Él me dijo, “Joe, ¿sabes este Plymouth, un carro viejo y azul que manejas? Está equipado con varios controles automáticos. Debes necesitar la servodirección para que pueda tomar el control y ayudarte. No necesitas servodirección si vas derecho sin tomar ninguna curva. Pero, si empiezas a curvar, entonces se activa el control y comienza a funcionar. Si llegas a un punto crítico, ahí es cuando de veras activas el control. Puedes controlar el vehículo con un sólo dedo porque está bajo el control de la servodirección. Él me dijo, “Así mismo es como yo obro en tu vida, cuando tú estás en un punto crítico y luchas, ahí es cuando yo activo mi poder. Cuando te encuentras en una contienda y luchas, es ahí cuando llega la fe. Cuando te sientes débil, es ahí cuando llega la fortaleza”.

Pensé en esta ilustración mientras me dirigía hacia una conferencia de oración. Entré al servicio esa noche y ni siquiera recuerdo quién predicó. Todavía estaba cautivado por lo que el Señor me estaba mostrando. Esa noche durante el servicio, lo escribí en forma de expresión poética. Se llama “Cómo orar”.

No pida por una bendición sin dar bendición. No pida por gracia sin esperar que venga la prueba. No pida por paz sin esperar que venga el conflicto. No pida por fe sin esperar lucha. No pida por fortaleza sin esperar dificultad. No pida por esperanza sin tener ninguna meta. No pida por gozo sin esperar carga. No pida por poder sin tener amor. No pida por orientación sin ser obediente. No pida por éxito sin tener prueba. No pida por gloria sin tener humildad. No pida por la vida sin tener que morir. 

En la lección pasada hablamos sobre la pregunta que Simón Pedro le hizo a Jesús: “Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora?”

El Evangelio Para El Agobiado Corazón De Felipe (Juan 14:7-21) / (John 14:7-21) Spanish

PARA QUE CREAN Dr. F. J. May y Dr. H. Lynn Stone Sección II– El Buen Pastor alimenta Sus ovejas (Juan 10-17) Conferencia 9, El Evangelio Para El Agobiado Corazón De Felipe (Juan 14:7 -21)

Introducción

Hemos estado estudiando el evangelio de Juan, específicamente las preguntas de estos cuatro hombres durante el período de conferencias privadas con el Señor. Estas son preguntas que reflejan corazones afligidos. Hemos estado hablando de un evangelio para corazones agobiados, “buenas nuevas para los corazones agobiados”.

Vimos las preguntas y las declaraciones del apóstol Pedro que estaba luchando y debatiendo con la idea de que el Señor se iría, debatiendo la idea de que estaría separado del Señor y su deseo de ir con Él. Hemos observado la pregunta de Tomás cuando dijo: “Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?”

Hemos observado las respuestas a las preguntas de cada uno de estos hombres y vamos ahora a la tercera pregunta, la que le hizo Felipe al Señor.

Escritura: Juan 14:7-21

“Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y la habéis visto. Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me ve réis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que ama; y el que me amaré, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él”.

A. Trasfondo

   1. El deseo de Felipe de conocer a Dios Sale del corazón agobiado de este discípulo, Felipe, el deseo de conocer a Dios más claramente, de entender a Dios, de realmente verle. Este discípulo es como muchos de nosotros. Hay tanto que yo mismo quisiera saber acerca de Dios. ¿Tiene usted alguna pregunta esta noche de cómo luce o acerca de Su poder? Cuando la palabra “Dios” es mencionada, ¿qué tipo de imagen viene a su mente? ¿Piensa usted en un trono de poder glorioso o piensa usted la imagen de un padre? ¿Qué viene a su mente cuando alguien dice “Dios”?
   2. La petición de Felipe, “muéstranos el Padre”

Jesús les acababa de decir que partiría, les dijo: “Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais. He venid o a este mundo, me he presentado y he presentado al Padre, el Señor Dios de la Gloria”. Pero Felipe todavía no podía entender esto. “Señor, muéstranos el Padre, y nos basta”, dijo Felipe.

Ya les he mencionado anteriormente que las cuatro preguntas de estos cuatro hombres tienen que ver con algo que ellos quieren ver con sus ojos naturales. Quieren comprender con el entendimiento humano esas cosas que solamente se pueden comprender por fe. Quieren ser capaces de poner sus manos sobre algo que puedan sentir, tocar y entender por medio de los sentidos. Felipe quiere ver al Dios Todopoderoso. Felipe quiere ver al Padre.

   1. El deseo de tener un Dios que se pueda ver Felipe quiere un Dios que él pueda ver, un Dios que todos puedan ver. Es por esta razón que la idolatría prevalece tanto en este mundo. De alguna manera, las personas necesitan tener un punto de contacto, un punto de identificación con el ser al que ellos le rinden culto. Ellos quieren un Dios que puedan tocar, sentir y ver.
   2. El Dios que no puede ser visto Mas la Palabra de Dios nos enseña que el Dios de lo alto es santo y ningún hombre puede ver. De hecho, si ellos pudieran verle quedarían ciegos por Su gloria, Su gracia y Su poder. La Biblia dice que ningún hombre ha visto a Dios. Pero Jesús comenzó a explicarle a ese corazón y a esa agobiada de este hombre, “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”.
   3. El corazón atribulado de Felipe Por alguna razón el corazón de Felipe todavía estaba afligido. Jesús ya había declarado ser el camino, con todo, ese camino le guiaba hasta la cruz. Él había declarado ser la verdad, con todo, Él no pudo conseguir un solo líder religioso en la comunidad entera que pudiera adoptar Sucausa. Él había declarado ser la vida, con todo, un sentimiento de presagio se sentía en esa congregación encerrada, y, Jesús estaría muerto en las próximas veinticuatro horas. Confusión y aflicción todavía reinaban.

Entonces Jesús, para poder contestar la pregunta de Felipe empieza a hablarle de Su relación personal con el Padre. Es una linda enseñanza, le dice que hay cinco maneras de entender a Dios. Existen cinco formas particulares para poder ver a Dios, abrir nuestro corazón y entenderle,entender nuestra relación interpersonal con Él para que las dudas y las tribulaciones puedan ser echadas fuera y que nuestra fe pueda ser firme y fuerte. Veamos brevemente esos cinco pasos.

B. Cinco maneras de conocer a Dios

   1. Conociendo a Dios a través de Cristo Primero que todo Él dijo: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Por medio de Jesucristo, el Hijo de Dios, aprendemos todo lo que necesitamos saber acerca del Padre. Él fue Dios quevino al mundo en cuerpo y alma para revelar al Todopoderoso. Él fue la Palabra vida en lacreación y antes de la fundación del mundo. Él es la Palabra viva por medio de la cual el Todopoderoso se comunica con el mundo y hace conocer Su poder, Su amor, y Su gracia redentora.
   2. Conociendo a Dios al creer en Su palabra En segundo lugar, Él dijo: “creed también en mí, en mis palabras”. Para algunas personas no es suficiente escuchar las palabras del Señor, no es suficiente ir a la Palabra de Dios, a la Santa Biblia, y de ahí vislumbrar, obtener una idea y una visión de Dios que pueda satisfacerles. Para

algunas personas no es suficiente con leer la Palabr a, tener fe, actuar basadas en la Palabra, y responder a la Palabra de Dios.

Oh, crea en la Palabra de Jesús. Me gustaría que de alguna manera aprendiéramos el tipo de fe que tenía el noble. Porque cuando Jesús le dijo: “Vé, tu hijo vive”, ese hombre sin cuestionar se fue, caminó en fe, caminó con entendimiento, caminó en plena confianza. Se quedó esa noche ahí, descansó y al día siguiente salió hacia su hogar, sin dudar, sin temer, se tomó su tiempo, sin estremecerse, sin estar bajo tensión ni bajo presión.

¡Oh, escúcheme ahora! Quiero decirle que no importa el problema, aunque sea la misma muerte; no importa cuál sea el problema que enfrenta en su vida, si es lamento, tribulación, si es coacción y tensión, si es presión y preocupación, crea en las palabras de Jesús. Manténgase firme en Su santa Palabra, así usted podrá caminar en fe, caminar en Su poder y en Su fortaleza porque Él apoya Su Palabra. Con Su mandato y con Su Palabra viene también la autoridad y el poder parasobrellevar cualquier cosa que Él nos mande.

3. Conociendo a Dios al creer en Su obra En tercer lugar, Él dijo: “el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras”. Gracias a Dios. Este es un sermón en sí el hablar sobre las grandes obras de Dios, las obras que se ven en el proceso natural, las obras que se ven en el universo y la maravillosa obra de Dios en la creación, la maravillosa obra de Dios en la historia y la magnífica obra redentora de Dios. Nos tomaría muchas horas tratar de enumerar las grandes y maravillosas obras que Él ha hecho en todas las épocas.

Jesús dijo, “creed en las obras que yo hago”. Muchas personas en la actualidad todavía se preguntan si Dios realmente existe. Recuerdo haber leído sobre filósofos y teólogos tratando de memorizar todo tipo de argumento sobre la existencia de Dios. Me ha cansado con ese tipo de ejercicio. Le aconsejo que no se preocupe por eso porque, hoy en día, la obra de Jesucristo en el corazón de las personas es prueba viva de la existencia del poder de Dios y de Su maravillosa y milagrosa gracia. ¡Aleluya!

Cuando veo a un hombre mentiroso, ladrón o ebrio que de la noche a la mañana ha sido transformado por el poder de Dios, entonces es cuando creo en las obras del Señor Jesucristo, y, entonces es cuando usted sabrá que hay un Dios en el trono, un Dios que tiene poder para salvar, para redimir y transformar.

Sé que hay algunos que dudan y algunos críticos que de vez en cuando señalarán a cualquiera que haya caído o haya reincidido; ¡ande!, mírelos si usted quiere. Mantenga sus ojos en ellos si usted quiere. Pero por cada persona que usted pueda señalar aquí y ahora, o por cualquiera que usted crea que es hipócrita porque han caído, han reincidido o han tenido un lapso de fe, yo puedo señalar a cientos de personas que con Jesús han pasado por fuego, se han mantenido en la fe, han sido obedientes a Dios, han vivido la vida, han vencido porque la gracia de Dios está en sus vidas. ¡Aleluya. Alabado sea Su nombre! Lo que le estoy diciendo hoy es que lo que Jesús hace en la vida de un individuo es la mayor prueba de la existencia de Dios que usted pueda tener.

4. Conociendo a Dios al aprender el poder de la oración En cuarto lugar, lo que el Señor dice es, “aprendan el poder de la oración”. “Si se desarrollan en la oración”, dice Él, “si realmente supieran lo que significa orar, ustedes llegarán a un lugar donde no hay dudas. Verán a Dios en Su gloria. Aprenderán a acercarse a Su trono en fe y llegarán a un punto que: todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré”.

Si tan sólo la iglesia aprendiera a orar como Jesús oraba, déjeme decirle que entonces habrá tal demostración de la gloria del Todopoderoso que este mundo haya visto antes. Déjeme decirle que si usted está luchando con las dudas y los temores, existe una muy buena respuesta. De todos los argumentos que usted puede acumular o enumerar en un libro, la oración es el más grande argumento sobre la existencia del poder, la gracia y el amor de Dios. ¡Aleluya!

¡Cuán maravillosa y gloriosa experiencia de la santa comunión con el infinito Dios Todopoderoso que abarca el universo y toca nuestras vidas! ¡Qué gloriosa y maravillosa oportunidad de llegar audazmente ante el trono de la gracia!

Aunque seamos golpeados o tocados por las enfermedades, Jesús era igual que nosotros. Y por eso dijo que podíamos venir valientemente ante Él. Usted puede ser audaz y encontrar la gracia para ayudar en el momento de necesidad.

Déjeme decirle que si Dios no existe, entonces hay millones de personas bobas alrededor del mundo que le oran a Él. Pero, gracias a Dios que usted sabe que ha sido tocado por Él y que ha contestado sus oraciones, cosas que usted pensó nunca ocurrirían se cumplieron; usted se enfrenta a lo imposible, usted va por el valle de sombras sin encontrar la salida y entonces usted se postra delante de Él a implorar por Su voluntad e intervención divinas. Él lo solucionó. Él sacó de su vida al tipo de persona que Él quería de usted a través de la oración, por medio de un proceso usted llegó a conocerle íntimamente, usted llegó a posar su mirada en Él en vez de retraerse en temor como si la mano de juicio se extendiera para matarle. Usted fue capaz depostrarse a Sus pies con sus manos extendidas hacia Él, le abrazó, tomó Su amor y le llamó Padre.

¡Oh, padre! ¡Oh, padre! No sé lo que esa palabra trae a su mente, pero a mí me dice que tengo un fabulosa papá. Todavía me emociona el estirar mis brazos hacia él. Todavía le respeto y le amo. Hubo ocasiones cuando él me enseñaba con una vara de rectitud. Me enseñó a entender el valor de un buen día de trabajo. Me hizo rico porque me ayudó a entender el valor de un buen día de trabajo. Con la vara de corrección me comprobó que él se preocupaba por mi vida, por mi alma y por lo que me ocurriera. Yo entiendo todo eso.

Entiendo esos momentos que él hizo lo imposible cuando mi hermana y yo moríamos de fiebre tifoidea. Junto a mi madre él nos cuidaba y oraba. Entiendo todo ese tiempo que él trabajó para que yo tuviera algo. L a palabra “padre” significa mucho para mí. Y sólo pensar que por medio de Jesús podemos llegar al mismo trono, recibir el Espíritu de Dios y clamar “Abba Padre”. ¡Eso significa mucho más para mí!

5. Conociendo a Dios al recibir el Espíritu de Dios Jesús prácticamente nos dijo, “si aprenden lo que es el poder de la oración, aprenderán acerca de Dios. ¿Quieren ver a Dios? Creed en mis palabras y en las obras que yo hago, y algo más, recibid al Consolador”. El “Padre,…os dará otro Consolador”.

La palabra “otro” proviene de la traducción del griego que quiere decir “otro del mismo ejemplo que Yo, otro del mismo tipo”.“He estado con ustedes, he estado a su lado. He sido su maestro, su autoridad. He sido la presencia por medio de la cual ustedes obran con autor idad y poder en oración, en prédica y enseñanza en este mundo. Ustedes han estado conmigo, me han visto, me han sentido. Pero voy a enviarles a otro de mí mismo tipo, otro Consolador”.

Quisiera tener tiempo para hablarles de la palabra “consolador”. Proviene de la traducción de la bella lengua griega cuya raíz se extiende por toda la Biblia. Parte de esa palabra el “PARACLETO” se extiende para significar consuelo y aliento. Encontramos en toda la Escritura muchos temas sobre el consuelo y el aliento. Solamente en el libro de 2 Corintios encontramos que las raíces de esa palabra son mencionadas unas veintiocho veces, a veces es traducida como consuelo, otras como aliento, otras como súplica.

Lo que le estoy diciendo aquí es que ese Consolador santo, el Espíritu Santo es la fuente principal y el recurso de todo consuelo, fortaleza, gracia y poder. Él dice, “si quieren que sus corazones afligidos sean sanados, si quieren sus preguntas contestadas, si quieren conocer a Dios, reciban el Espíritu Santo y Él les enseñará, les guiará y andará con ustedes. Él será su consejero y defensor. Él será su abogado y presentará su caso. Él habitará con ustedes porsiempre. Él está con ustedes hoy y habitará en ustedes”. Aleluya por el Espíritu Santo. ¿Levantaría su mano para adorarle? 

Hemos estado estudiando el evangelio de Juan, específicamente las preguntas de estos cuatro hombres durante el período de conferencias privadas con el Señor.

El Evangelio El Agobiado Corazón De Judas (Juan 14:22-27) / (John 14:22-27) Spanish

PARA QUE CREAN Dr. F. J. May y Dr. H. Lynn Stone Sección II · El Buen Pastor alimenta Sus ovejas (Juan 10 -17) Conferencia 10, El Evangelio El Agobiado Corazón De Judas (Juan 14:22-27)

Introducción

En el capítulo catorce, versículo veintidós del evangelio según San Juan, encontramos la última pregunta que los discípulos hicieron a Jesús cuando el Señor se preparaba para dejar este mundo y a Sus discípulos. Ya hemos visto tres preguntas hechas por tres diferentes discípulos, la pregunta de Simón Pedro, la pr egunta de Tomás y la pregunta de Felipe. Ya hemos visto las respuestas a todas esas preguntas que nos traen revelación a los corazones atribulados que encontramos en este mundo.

Ahora veremos la última pregunta, la cual hizo Judas, no Judas el Iscariote.

Escritura: Juan 14:22-27

·Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió. Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo·.

A. Preliminares de la pregunta de Judas a Jesús

         1. La extraña pregunta de Judas (no el Iscariote) Nótese la pregunta, ·Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?·
         2. Esta es una pregunta rara que proviene de Judas, no el Iscariote. (Qué triste que este hombre haya tenido que pasar su vida entera explicando quién no era él). Esta es una pregunta extraña porque Jesús les acababa de decir: ··conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros·y me manifestaré a él·· Mejor dicho, Jesús les estaba dejando saber que ellos ya estaban dentro; en otras palabras, que habría manifestaciones de Dios en sus corazones, manifestaciones que eran específicas, reales y genuinas. Que le conocerían, que Él sería una realidad.
   1. La perplejidad de Judas Pero a este hombre le atribulaba la idea de que Dios se les manifestara a ello s, a los discípulos sin que el mundo lo supiera. Las personas no lo verán, no lo entenderán. Lo que realmente él quería era ese tipo de impresionante manifestación de Dios, Su poder y Su presencia para que todo el mundo pudiera tener conocimiento de dónde estaba Dios. Que pudieran ver hacia cualquier dirección y decir Dios está aquí, Su gloria está aquí. Lo que él quería era ese tipo de religión o adoración que todos pudieran ver.
   2. El deseo por una religión que otros puedan ver Creo que la mayoría de nosotros en un momento u otro hemos tenido ese tipo de deseo, de tener una religión que todos puedan ver y reconocer cuando la vieran. ¿Sabía usted que a través de

todas las épocas, a través de la historia las personas han tratado de edificar todo tipo de sistemas que tengan precisamente eso?

Ellos dirían que cuando usted ve cierto tipo de estilo arquitectónico en una iglesia, sabríamos dónde está Dios; o cuando vemos personas vestidas de cierta forma, sabríamos dónde está Dios. Cuando vemos personas actuando de cierta manera, sabríamos dónde está Dios. A esto ellos le llaman ·la manifestación de Dios al mundo·.

4. El deseo de Judas En otras palabras, esto es lo que Judas estaba diciendo, ·Señor, ¿cómo es que le comunicarás al mundo entero que el Padre en realidad ha venido a visitar a Su pueblo? Por supuesto, queremos que te manifiestes a nosotros. Queremos ver en nosotros la manifestación de tu poder, de tu amor, de tu gracia. Pero también queremos que el mundo la vea y reconozca que Tú vives en nosotros, porque enfrentaremos días en los que seremos despreciados, enfrentaremos días en los que estaremos solos, enfrentaremos días en los que seremos afligidos y nos sentiremos débiles, por eso queremos que el mundo nos vea y diga, ·ahí va el pueblo de Dios. Esos son los discípulos del Señor. Ahí van los discípulos que obedecen al Señor Jesús por eso Dios se ha manifestado en ellos··.

B. La respuesta del Señor a Judas (no el Iscariote)

Veamos la respuesta al problema de que Dios sea manifestado al mundo e identificar dónde Dios está, dónde Él obra y manifiesta Su poder. Jesús lo puso en términos claros y quiero que lo veamos y prestemos atención a ello.

         1. Jesús dijo: ·el que me ama· En primer lugar, Jesús dijo: ·el que me ama·. Las personas que aman a Jesús son las que reciben la manifestación de Dios. Las personas cuyos corazones y pensamientos están abiertos a la divina manifestación sobrenatural de Dios y Su gloria. Las personas cuya vida está absorta en elamor y la adoración que se extiende hacia el cielo y toca a Dios. ·El que me ama·, dijo Él.
         2. Como usted puede ver, ese amor no es un amor que se mantiene contráctil con actos de desobediencia e irrespeto. Algunas veces me apena y otras veces me enoja ver la forma barata en que este mundo usa la palabra amor en la actualidad. Aquí Jesús habla de un amor que se prueba a sí mismo, un amor que se muestra a sí mismo al guardar las palabras de Jesús. De modo que cuando usted ve a un hombre que ama a Dios, cuando usted ve a una persona que guarda y honra las palabras de Jesús, usted puede decir, ·Ahí es donde está Dios. Así es como Dios se manifiesta al mundo. Hay alguien expuesto que revela al Dios Todopoderoso a este mundo·.
   1. El poder del Consolador Jesús se mueve rápidamente al versículo veintiséis para enseñarles una vez más sobre el poder del Consolador, este poderoso consolador, este abogado que estará a nuestro lado guiándonos y dirigiéndonos, para darle significado a la vida, para darnos fortaleza y consuelo en los momentos difíciles, para ser Maestro y revelarnos las misteriosas pero bellas y maravillosas cosas de Dios.

A muchas personas les gusta citar el texto que dice: ·Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman·, y pa ran ahí. Pero Pablo no se detuvo ahí, él continuó diciendo: ·Pero Dios nos la reveló a nosotros por el Espíritu· (1 Corintios 2:9, 10). ¡Aleluya!

Quiero decirle que ahora mismo hay en el mundo revelación divina. Hay enseñanza divina siendo llevada a cabo por medio del Espíritu Santo. Ahora mismo en este mundo hay instrucción divina y consuelo divino por medio del poderoso Espíritu Santo a medida que Él manifiesta aDios y revela la voluntad de Dios en el corazón de las personas que se abren a Él.

Él continúa diciendo: ·Mas el consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas·. ¿Hay algún problema por el cual usted esté pasando hoy en día y no puede encontrar la solución? ¿Por qué en vez de correr frenéticamente de aquí para allá, tratando esto y aquello, tratando de razonar en su mente y buscando respuestas, no se retira para doblar sus rodillas frente a Dios, reportándose para sus deberes y doblegándose ante Dios esperando que el Espíritu Santo le ministre? Permita que Él controle su vida, que ore e interceda por usted hasta que usted haya sido tocado de lo Alto, hasta que usted haya recibido poder, hasta que usted haya tocado el trono de la gracia.

Si tan sólo la iglesia aprendiera el impacto total de lo que significa que el Espíritu Santo nos ministre y nos enseñe, entonces nos inclinaríamos ante Dios en adoración. Estimaríamos esos momentos en que estamos juntos en un espíritu como este de unidad, compañerismo y amor. Estimaríamos ese momento cuando estemos en el Espíritu, en el Día del Señor, cuando Dios nos revele Su perfecta y divina voluntad para nuestras vidas por medio de Su Espíritu.

Lo que le estoy diciendo aquí es que el Espíritu Santo está a su lado. Él quiere entrar como el Consolador, como el consejero, como Dios, como maestro y simplemente borrar sus dudas y temores. Él quiere quitar el nerviosismo de su vida. Quiere poner la calidez del amor de Dios sobre su vida para erradicar esos rincones donde usted tenga dudas y temores.

Él quiere venir a su vida, tocar esa área donde usted tiembla con debilidad e indecisión para enseñarle lo que significa creer en Dios, seguirle y obedecer Su Palabra. Permita que Él le enseñe hoy. Permita que el maestro Santo toque su vida con divino poder milagroso. P ermita que Él le ministre y resuelva los problemas de su corazón en este día.

Lo que Él está diciendo es, ·cada vez que vean a alguien que me ama, esa es una manifestación de Dios. Cada vez que vean a alguien que obedece mis palabras, esa es una revelación, una manifestación de Dios al mundo. Cada vez que vean a alguien que vive en el Espíritu, cuya vida está en el Espíritu, que camina con el Espíritu, que es guiada por el Espíritu, que es consolada y fortalecida por el Espíritu, esa es una manifestación del Dios Todopoderoso en este mundo· ¡Aleluya!

¿Quiere usted una religión que las personas puedan ver? Entonces envuélvase y sea lleno del amor de Dios. Permita que fluya en su vida. Obedezca Su Santa Palabra y camine conforme a las páginas de la Palabra de Dios. ¿Quiere usted una religión que alguien pueda ver? Entonces tome el fuego del Espíritu Santo. Sea lleno del Espíritu y el poder de Dios para que el mundo sepa que Dios está obrando en ese medio. ¡Aleluya!

3. El fruto del EspírituÉl continúa hablando sobre el fruto del Espíritu, en particular de Su don de paz y el poder del amor. Él dice: ·mi paz os doy·. ¡Qué torbellino, qué angustia la que tenemos en nuestras vidas hoy en día! ¡Todas esas fuerzas destructivas del miedo, la duda y la indecisión que carcomen la vida de las personas, aun de los cristianos, hoy en día! Jesús quiere que usted tenga Su paz.

No tengo que elaborar el punto. No tengo que recordarle de las pastillas que debemos tomarnos para poder calmar nuestros nervios y ayudarnos a dormir. No tengo que decirle de la medicina que tenemos y que nuestros niños ven. Luego ellos experimentan pensando ·bueno, si papá y mamá las usan, ¿por qué me van a hacer daño?· No tengo que hablarle sobre eso. Usted diariamente vive bajo este tipo de presión, desconsuelos y problemas.

En los últimos días noté que, en la cuadra donde vivo, a un lado vive una familia con la pena de que uno de los hijos está experimentando con drogas. Más abajo, un hombre y su esposa no se soportan, se disgustan, se separan, se pelean. A donde quiera que vayamos hay un espíritu de desasosiego, un espíritu de destrucción, un espíritu de odio y un espíritu de división que está arrasando toda la tierra.

Nos ahoga, aun a nosotros los que nos aferramos a Dios y asistimos a la iglesia. No estamos exentos de Satanás y su poder. Satanás busca destruir nuestros hogares, nuestras vidas, nuestras mentes y llevarse nuestra paz, nuestra estabilidad, nuestra fortaleza interna, nuestro carácter y derribar los principios y el amor.

Necesitamos hacer como Juan y venir al seno de nuestro bendito Señor, amarle y entregarle nuestras almas en llanto y abatimiento hasta que sean vaciadas de confusión, hasta que todo sea aquietado en nuestra mente y seamos llenos de la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento. Él es nuestra paz y si lo sacamos de nuestra vida no tenemos nada más que batallas, aflicciones y problemas.

Si usted saca a Jesús de su mente, se volverá loco. Si lo saca de su corazón, se le hará trocitos. Pero Jesús dijo: ·La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo·. Si usted quiere ver a Dios, si usted quiere ver una religión, una manifestación de una religión que el mundo necesita ver, entonces vuelva su mirada hacia ese hijo de Dios que aun en medio de la tormenta y el conflicto ha aprendido a caminar en serenidad, con la paz de nuestro Señor Jesucristo.

4. Un nuevo mandamiento Entonces Jesús culminó diciendo: ·Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros ·. Y continuó diciendo: ·En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros·.

Creo que algunos de nosotros nunca hemos leído el resto de este pasaje porque hemos pensado que tenemos la iglesia más grande, o tenemos más dinero, o porque nuestro nombre es fulano de tal. De algún modo establecemos prioridades y las cambiamos de tal forma que ha de apenar a Dios. Pero Él dice, ·si quieren que el mundo sepa que son mis discípulos, ámense unos a otros·.

Cuando vemos a alguien que ama a otro de hecho y de palabra, entonces podemos decir que Dios está obrando ahí. Cuando vemos una vida dominada y motivada no por el egoísmo sino por un amor desinteresado por los demás, ahí está Dios manifestado. Amigo, cuando nos amamos los unos a los otros, esa es una revelación de Dios.

Como ve, a los corintios les gustaba jactarse de sus manifestaciones y exhibiciones religiosas, se jactaban de sus dones, de sus profecías y demás. Pero Pablo les escribió corrigiéndoles, regulándoles, fue directo al centro del asunto diciéndoles, ·todo esto es como metal que resuena,

o címbalo que retiñe· (1 Corintios 13:1). Debemos dejar que el amor que viene del Dios Altísimo fluya en nosotros.

La iglesia de Efesios era una iglesia orgullosa. Se jactaba de sus obras, sus labores y de su habilidad de probar a los impostores, probarlos y echarlos fuera. Era una iglesia disciplinada, tenía estructura y tenía fortaleza. Pero Jesús les dijo: ·Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor·y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido· (Apocalipsis 2:4,5).

Entonces, ¿cuál es la respuesta al corazón afligido? ¿A la pregunta que viene del apóstol Pedro, por qué, por qué, por qué? ·No entiendo lo que haces conmigo, o no entiendo lo que quieres de mí·. La respuesta se escucha otra vez, ·Creed en Dios, creed también en mí·voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y·vendré otra vez·.

La respuesta a ese corazón atribulado que mira a Jesús dic iendo, ·Señor, me he desviado del camino. No sé como mover un pie frente al otro. Señor, ¿cómo debo sobrellevar este mundo?· La respuesta sigue resonando a través de los siglos y llega a nuestros corazones y nuestros oídos esta noche. Jesús dice: ·Yo soy el camino, y la verdad, y la vida·.

Por respuesta a Felipe, quien quería entender a Dios, descubrir los misterios de la teología y entender al Padre, Jesús dijo: ·Creedme que yo soy en el Padre·creedme por las mismas obras·Recibid el Espíritu y aprended a orar·.

La respuesta para nosotros es, ·Amemos a Jesús, obedezcamos Su Palabra. Permitamos que el Espíritu Santo obre en nuestras vidas. Demos frutos de paz y amor·. Mi amigo (a), esa es la cura para el corazón afligido aún en este siglo veintiuno en el cual vivimos. Crea con todo su corazón. Llénese del Espíritu. Aprenda a orar. Camine con Dios. Viva en el Espíritu. Reciba Su paz. Dé frutos porque entonces sus dudas, sus temores y sus problemas desaparecerán en Su presencia. 

En el capítulo catorce, versículo veintidós del evangelio según San Juan, encontramos la última pregunta que los discípulos hicieron a Jesús cuando el Señor se preparaba para dejar este mundo y a Sus discípulos

El Señor Y Los Que Le Arrestaron (Juan 18:3-13) / (John 18:3-13) Spanish

PARA QUE CREAN Dr. F. J. May y Dr. H. Lynn Stone Sección III · Mensajes del Evangelio de Juan 18 -21 Conferencia 2, El Señor Y Los Que Le Arrestaron (Juan 18:3 -13)

Escritura: Juan 18:3-13

Judas, pues, tomando una compañía de soldados, y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue allí con linternas y antorchas, y con armas. Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba. Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra. Volvió, pues, a preguntarles: ¿A quién buscáis? Y ellos dijeron: A Jesús nazareno. Respondió Jesús: Os he dicho que yo soy; pues si me buscáis a mí, dejad ir a éstos; para que se cumpliese aquello que había dicho: De los que me diste, no perdí ninguno. Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco. Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber? Entonces la compañía de soldados, el tribuno y los alguaciles de los judíos, prendieron a Jesús y le ataron, y le llevaron primerame nte a Anás; porque era suegro de Caifás, que era sumo sacerdote aquel año.

1. Judas Sin llegar al mismo tipo de detalles que el de los escritores sinópticos, Juan simplemente hace cinco declaraciones cortas pero incriminadoras contra Judas, quien era uno de los doce.

a.
Judas, el que traicionó a JesúsLa palabra griega PARADÍDOMI (#3860) traducida también como ·traicionado·, es un verbocompuesto que proviene del verbo DÍDOMI (#1325), que significa ·entregar·, y la preposición PARÁ (#3844), que significa ·cerca, a cuenta de·. Entonces Judas ·entregó· a Jesús ·a cuenta de· él mismo a los judíos. Juan no hace mención del beso traidor (Mateo 26:48, 49; Marcos 14:44,45; Lucas 22:47). Tal pareciera que para Juan esto es secundario al horrible acto de ·entregar a Jesús· a los judíos.
b.
Judas conocía aquel lugar El apóstol explica que Judas ·conocía aquel lugar, porque muchas veces Jesús se había reunido allí con sus discípulos·. La palabra griega ·reunir· (SUNÁGO, #4863) de la cual se deriva la palabra sinagoga, especialmente significa ·entretener, hospitalariamente· (Strong). Judas fue privilegiado al entrar en los momentos más íntimos de retiro, relajamiento e interacción con el Señor.
c.
Judas tomó una compañía de soldadosJudas ·tomando· (LAMBÁNO, #2983) a los hombres, en el sentido de ·echar mano·, opuesto a la forma pasiva de ·recibir· (DÉJOMAI, #1209) o de su forma más agresiva (JAIREÁOMAI, #138). Así como él no forzó a los judíos a proveer acompañantes militares, tampoco aceptó pasivamente su presencia. Judas mismo fue participante activo en reclutar a los hombres que le acompañarían para aprender a Jesús.
d.
Judas fue allí Nótese cuidadosamente la expresión de Juan. ·Judas, pues, tomando una compañía de soldados, y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue allí·. La formación del verbo ·fue· (ERJETAI) es singular. Claramente vemos que Judas es el responsable por la llegada de todo ese grupo para llevar de nuevo a Jesús ante los judíos.
e.
Judas ·estaba también con ellos· Después de la llegada y la pregunta inicial, Juan es muy cuidadoso en anotar que ·estaba también con ellos Judas, el que le entregaba·. No era el simple hecho de que Judas había guiado a la multitud hasta el huerto para llevar a cabo el arresto del Señor. Judas mismo fue un participante activo, junto con los soldados y los alguaciles de los fariseos, en el sórdido e injusto arresto de Jesús. Así es que con estas cinco declaraciones, Judas fue claramente incriminado como la primordial persona responsable del arresto del Señor. El hecho de haber estado íntimamente asociado con Jesús como uno de los doce pero que ahora escoge estar al lado de los soldados romanos y las autoridades del templo hace de su traición algo más escandaloso.

2. La ·compañía de soldados y alguaciles de los principales sacerdotes y fariseos· Una ·compañía· era una ·brigada romana o la décima parte de una legión, y, por lo tanto tenía cerca de 600 hombres· que probablemente se refería a la ·milicia del castillo Antonia, la cual durante la Pascua estaba disponible para ayudar al Sanedrín a guardar el orden· (Griego Expositivo del Nuevo Testamento, pág. 847). Algunos eruditos insisten que solamente parte de la brigada vino con Judas, pero esto es meramente una especulación. El artículo pareciera implicar que el grupo completo de 600 soldados acompañó al traidor al huerto.

Estos soldados se adherían a los ·oficiales· o ·alguaciles del templo· de los sacerdotes y fariseos. No se nos dice por qué tantos hombres de dos grupos de autoridades completamente diferentes fueron enviados para apresar a Jesús. Pero la anotación pareciera indicar que Judas mismo era responsable. Posiblemente esto era porque, aunque siendo traidor, Judas reconocía el asombroso poder de Jesús. O, quizás los judíos no confiaban en los romanos y no sentían que sus oficiales eran suficientes.

No importando cual fuera la razón, una multitud de alrededor de seiscientos hombres vinieron con ·linternas y antorchas, y con armas· para arrestar al Galileo de Nazaret quien estaba desarmado. Incluido en esta multitud se encontraba Malco, siervo del principal sacerdote, cuya oreja fue cortada por Pedro y puesta en su lugar por las manos de Aquel que ellos vinieron a arrestar. Probablemente, la mayoría de estos hombres sentían que estaban cumpliendo con su obligación, cumpliendo órdenes, sin tener la más mínima idea de que estaban por arrestar al Rey de Gloria.

B. El conocimiento del Señor cuando fue arrestado

  1. El conocimiento del Señor y la ignorancia de la multitud El conocimiento del Señor se plasma en pleno contraste con la ignorancia de los que le arrestaron. Evidentemente ellos pensaron que Él iba a pelear, por eso trajeron a todo undestacamento de soldados armados. Ellos pensaron que Él se escondería, por eso trajeron antorchas y linternas en una noche cuando la luna llena brillaba. Ellos sólo sabían que buscaban a un hombre conocido como Jesús que procedía de la baja y despreciada ciudad de Nazaret.
  2. La descripción de Juan sobre el conocimiento del Señor Pero Jesús vino al encuentro de ellos ·sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir·. En el capítulo trece, Juan nos da más información sobre el asombroso conocimiento del Hijo de Dios. Nótese sus cuatro declaraciones específicas.

Juan 13:1 · Sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre.

Juan 13:3 · Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba.

Juan 13:11 · Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.

Juan 13:18 · Yo sé a quienes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.

    1. El conocimiento del Señor no era omnisciencia Juan no implica que el conocimiento de Jesús era la omnisciencia de la naturaleza divina. Aunque Jesús es ciertamente divino ·en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento· (Colosenses 2:3) y en el ·que habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad· (Colosenses 2:9). Cuando vino al mundo, el Señor escogió despojarse a Sí mismo de la gloria que había conocido con el Padre por la eternidad.
    2. Pablo dijo que: ·se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a loshombres· (Filipenses 2:7). De otro forma, no se hubiera podido decir de Él: ·Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres· (Lucas 2:52).
  1. El conocimiento del Señor era un conocimiento aprendido Más bien, Jesús sabía porque había aprendido. La palabra griega traducida como ·impulsar· (PROKOPTO, #4298) viene de la raíz que quiere decir ·cortar· ·avanzar·. El cuadro es el de aquel que corta los árboles para poder abrir camino y avanzar hacia un páramo desconocido. Así es como Jesús aprendió, por medio de un estudio exhaustivo, tal como lo hacen los hombres hoy en día.
  2. El conocimiento del Señor venía por medio de la Escritura y el Espíritu SantoSin embargo el conocimiento del Señor vino directamente de la Escritura. Él no citó a los filósofos. Él no aprendió de los eruditos. A lo largo de Su ministerio observamos que era obvio que Él escudriñó los documentos del Antiguo Testamento hasta el punto de llegar a ser imborrables de Su memoria.

Él conocía la Escritura no sólo de palabra sino en Espíritu. Habiendo leído y aprendido la Palabra escrita, Él pasó gran parte de Su vida en comunión con el Padre para que el Espíritu de la Palabra viviera en Su corazón. Fue precisamente este tipo de comunión la que le transfiguró en el monte cuando Moisés y Elías hablaron con Él (Mateo 17:2,3), ·y hablaban de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén· (Lucas 9:31).

El Señor sabía ·todas las cosas que le habían de sobrevenir· porque habían sido predichas por losprofetas y reveladas a Él por el Espíritu Santo. Por eso ·se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis?· Un Hombre, armado de conocimiento solamente, se enfrentó a la milicia romana de seiscientos soldados y los alguaciles del templo que venían con sus armas mortíferas.

C. El poder del Señor en el momento de Su arresto

  1. El poder del Señor y el ·YO SOY· En respuesta a la pregunta del Señor ·¿A quién buscáis?·, Ellos contestaron ·A Jesús nazareno·Nótese cuidadosamente como Juan dice que el Señor contestó, ·Jesús les dijo: Yo soy·. Ealgunas versiones de la Biblia los traductores añaden la palabra ·él· en cursivas, tal como lhacen en varios datos diferentes del Evangelio de Juan (Nótese que en Juan 4:26; 8:24, 56-5810:33; 13:19) el pronombre no aparece como en el original. Jesús simplemente dijo: ·Yo soy·.
  2. El ·YO SOY· del Antiguo Testamento Aquellos que eran judíos reconocieron inmediatamente que Jesús estaba usando el mismo nombre de Jehová cuando dijo ·Yo soy·. Cuando Moisés le preguntó a Dios quién diría a los israelitas que le había enviado para traerles el mensaje de liberación, ·Respondió Dios a Moisés: Yo soy el que soy. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a vosotros· (Éxodo 3:14).
  3. El uso que Jesús le da al ·YO SOY· en Su propio ministerio También aquellos que estaban entre ese grupo y habían escuchado a Jesús hablarle a las multitudes, posiblemente recordarían Su declaración de ser el ·Yo soy·. Él no solamente usó el ·Yo soy· (EGO EIMÍ) como el nombre identificador de QUIEN era Él, sino que también usó eltérmino para decirle a los israelitas lo QUE Él era. Juan particularmente anota que el Señor expresa siete veces ·Yo soy·.
·Yo soy el pan de vida· (Juan 6:35)
·Yo soy la luz del mundo· (Juan 8:12)
·Yo soy la puerta de las ovejas· (Juan 10:7)
·Yo soy el buen pastor· (Juan 10:11)
·Yo soy la resurrección y la vida· (Juan 11:25)
·Yo soy el camino, y la verdad, y la vida· (Juan 14:6)
·Yo soy la vid verdadera· (Juan 15:1)

4. El poder de la voz de Jesús Aunque algunos en ese grupo entendieron el significado bíblico de cuando Jesús dijo: ·Yo soy·, es casi seguro que algunos de los que estaban allí que nunca habían escuchado esta original expresión judía. Sin embargo, pareciera que cuando el Señor habló todos ellos ·retrocedieron, y cayeron a tierra· (Juan 18:6). Hay algo envuelto aquí mucho más que el ·Yo soy·. Había poder en la voz de Jesús, tanto que los hombres no pudieron resistirlo aun en la noche de Su arresto.

Estos hombres eran soldados. Él era el profeta manso y humilde. Ellos eran los alguaciles deltemplo, Él era el templo que sería destruido. Ellos estaban armados. Él no tenía espada alguna. Ellos eran una multitud de más de seiscientos hombres. Él era el Nazareno solitario, pero ellos no pudieron resistir el poder de Su voz y la resuelta declaración de ·¡Yo soy!·

D. La misericordia del Señor en el momento de Su arresto

  1. La misericordia del Señor para con Sus discípulos Después que retrocedieron y cayeron en tierra, Jesús les preguntó por segunda vez: ·¿A quién buscáis?· Ellos dieron la misma respuesta que antes: ·A Jes ús nazareno·. Entonces Jesús les respondió: ·Os he dicho que yo soy·; pues si me buscáis a mí, dejad ir a éstos·. Juan señala el significado profético de esto al explicar: ·para que se cumpliese aquello que había dicho: De los que me diste, no perdí ninguno·. Aun cuando la hora de Su crucifixión se acercaba, Jesús se aseguró que Sus discípulos no compartieran Su misma muerte agonizante, sino que fueran librados por la misericordia de Dios.
  2. La misericordia del Señor para con Malco Aunque Juan no lo menciona, para cuando Juan escribió el cuarto evangelio, puede que las palabras de Lucas, el médico, hayan sido de conocimiento general, ·y tocando su oreja le sanó· (Lucas 22:51). La misericordia compasiva del Señor se extendió hasta el mismo enemigo que vino a arrestarlo.
    1. La misericordia del Señor para con Pedro
    2. Aunque Juan no menciona la sanidad de Malco, sí anota la reprimenda que Jesús le hace a Pedro. ·Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?· Claramente este fue un acto de misericordia de parte del Señor para con Pedro, guardándolo de muerte segura en las manos de los soldados romanos y los alguaciles del templo.A la misma vez, le hizo énfasis a Pedro de que Él ya estaba listo para beber de la copa de la amarga muerte que había sido preparada por el Padre para salvación del mundo.
  3. La misericordia del Señor para con la multitud Tal pareciera que Jesús estaba sólo frente a la multitud de soldados y oficiales, pero Mateo nosrelata lo que Él le explicó a Pedro, ·¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?· (Mateo 26:53). Si el Señor no hubiera tenido misericordia de ese grupo, en un instante la multitud completa hubiera sido destruida.
  4. La misericordia del Señor para con el mundo entero En vez de llamar por ángeles libertadores, el Señor se entregó a los soldados. ·Entonces la compañía de soldados, el tribuno y los alguaciles de los judíos, prendieron a Jesús y le ataron, y le llevaron·. Así empezó el sacrificio de misericordia para el mundo entero. Pablo maravillosamente resume este acto en su carta a Tito.

Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la es peranza de la vida eterna (Tito 3:3-7).

Judas, pues, tomando una compañía de soldados, y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue allí con linternas y antorchas, y con armas.

El Señor Y El Sumo Sacerdote Quien Le Condenó (Juan 18:12-14, 19-23) (Spanish)

PARA QUE CREAN Dr. F. J. May y Dr. H. Lynn Stone Sección III – El Señor reina por medio de Su pasión (Juan 18 -21) Conferencia 4, El Señor Y El Sumo Sacerdote Quien Le Condenó

Escritura:

Juan 18:12-14

Entonces la compañía de soldados, el tribuno y los alguaciles de los judíos, prendieron a Jesús y le ataron, y le llevaron primeramente a Anás; porque era suegro de Caifás, que era sumo sacerdote aquel año. Era Caifás el que había dado el consejo a los judíos, de que convenía que un solo hombre muriese por el pueblo.

Juan 18:19-23

Y el sumo sacerdote preguntó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. Jesús le respondió: Yo públicamente he hablado al mundo; siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y nada he hablado en oculto. ¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oído, qué les haya yo hablado; he aquí, ellos saben lo que yo he dicho. Cuando Jesús hubo dicho esto, uno de los alguaciles, que estaba allí, le dio una bofetada, diciendo: ¿Así respondes al sumo sacerdote? Jesús le respondió: Si he hablado mal, testifica en qué está mal; y si bien, ¿por qué me golpeas?

Texto suplementario

Mateo 26:59-68 (Véase también Marcos 14:53-65)

Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte, y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos, que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo. Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí ahora mismo habéis oído su blasfemia. ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte! Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban, diciendo: Profetízanos, Cristo, quién es el que te golpeó.

A. Trasfondo histórico

   1. Anás, el suegro de Caifás Aunque Anás no era el sumo sacerdote cuando Jesús fue apresado, si fue sumo sacerdote desde el año 7 DC hasta el año 15 DC, y, además de su yerno, él tuvo otros cinco hijos que le sucedieron (ISBE, pág. 137). Por lo tanto, era muy poderoso y con toda seguridad era la fuerza motriz detrás del sanedrín. D. M. Evans dice que “mientras Caifás era la cabeza nominal del sanedrín que condenó a Jesús, el anciano Anás era el espíritu gobernador” (Item).
   2. Caifás, el sumo sacerdote Caifás es claramente identificado como el sumo sacerdote durante el tiempo que Cristo murió (Mateo 26:57; Juan 18:13). Lucas también dice que él era el sumo sacerdote durante el ministerio de Juan el Bautista (Lucas 3:2) y estaba presente cuando Pedro y Juan fueron llamados ante el sanedrín después del derramamiento de Pentecostés (Hechos 4:6).
   3. Secuencia de los eventos No es clara la secuencia exacta de las comparecencias de Jesús ante Anás y Caifás. Sin embargo, pareciera que después del arresto del Señor en el huerto, los alguaciles pasaron por la casa de Anás cuando iban a ver a Caifás. Aunque algunos eruditos piensan que el interrogatorio en Juan realmente se llevó a cabo frente a Anás, este diálogo que es bastante diferente del que aparece en los sinópticos, probablemente fue un interrogatorio preliminar de Caifás.

B. El sumo sacerdote en el Antiguo Testamento Es imposible entender el significado completo de los eventos que acontecieron aquí sin por lo menos te ner un ligero entendimiento de la función significativa del sumo sacerdote en la vida del pueblo de Dios como lo estableció la Escritura en el Antiguo Testamento.

1. El sumo sacerdote y el día de la expiación

a. La ofrenda de los dos machos cabríos La obra más significativa del sumo sacerdote tomaba lugar el día de la expiación. Hay dos cosas que ameritan especial observación. Primero, el sumo sacerdote ofreció expiación de pecados al ofrecer dos machos cabríos. Uno de éstos fue ofrecido por el pecado del pueblo y el otro era expiatorio sobre el cual caían todos los pecados del pueblo.

Después tomará los dos macho cabríos y los presentará delante de Jehová, a la puerta del tabernáculo de reunión. Y echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos; una suerte por Jehová, y otra suerte por Azazel. Y hará traer Aarón el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Jehová, y lo ofrecerá en expiación. Mas el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante de Jehová para ha cer la reconciliación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto…y pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto (Levítico 16:7-10; 21-22).

b. La expiación del lugar santísimo La segunda acción importante del sumo sacerdote en el día de la expiación era entrar en el lugar santísimo. Solamente el sumo sacerdote podía entrar al sanctasanctórum y en ese particular día del año. En ese momento el sumo sacerdote hacía expiación por los pecados del pueblo.

Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová. Día de reposo es para vosotros, y afligiréis vuestras almas; es estatuto perpetuo. Hará la expiación el sacerdote que fuere ungido y consagrado para ser sacerdote en lugar de su padre; y se vestirá las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas. Y hará la expiación por el santuario santo, y el tabernáculo de reunión; también hará expiación por el altar, por los sacerdotes y por todo el pueblo de la congregación. Y esto tendréis como estatuto perpetuo, para hacer expiación una vez al año (Levítico 16:30-34).

2. Las vestiduras sumo sacerdotal Debido a la importancia de sus funciones sacerdotales, el sumo sacerdote tenía que llevar vestiduras sumo sacerdotales antes de entrar al tabernáculo. “Las vestiduras que harán son estas: el pectoral, el efod, el manto, la túnica bordada, la mitra y el cinturón. Hagan, pues, las vestiduras sagradas para Aarón tu hermano, y para sus hijos, para que sean mis sacerdotes”(Éxodo 28:4).

a.
    El efod El efod, que era llevado encima de la túnica larga, estaba hecho de “oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, de obra primorosa” (Éxodo 28:6). Un curioso cinturón, o bella faja dorada, azul púrpura, carmesí y lino fino era llevado con el efod. Iba unido en los hombros con dos piedras de ónice, cada piedra tenía grabados seis de los doce nombres de las tribus. “Y pondrás las dos piedras sobre las hombreras del efod, para piedras memoriales a los hijos de Israel; y Aarón llevará los nombres de ellos delante de Jehová sobre sus dos hombros por memorial” (Éxodo 28:6).
b.
    El pectoral de juicio El “pectoral de juicio” era un bolso de aproximadamente nueve pulgadas cuadradas y hecho del mismo material que el efod y el cinturón. Estaba sostenido por dos cordones de oro que a su vez estaban atados al hombro del efod y colgaba hasta el corazón del sumo sacerdote. Tenía doce piedras preciosas, cada una tenía grabado el nombre de las doce tribus de Israel. “Y llevará Aarón los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón, cuando entre en el santuario, por memorial delante de Jehová continuamente”. Dentro del pectoral de juicio se encontraban Urim y Tumim (Éxodo 28:30), éstos fueron usados en ocasiones para determinar la voluntad de Dios (Números 27:21).
c.
    El manto del efod La túnica del efod “parece haber sido una túnica sin mangas, de color azul, con alternadas orlas, campanillas y granadas” (ISBE, pág. 2442). “Y estará sobre Aarón cuando ministre; y se oirá su sonido cuando él entre en el santuario delante de Jehová y cuando salga, para que no muera” (Éxodo 28:35).
d.
    La mitra La mitra era adornada con una lámina de oro fino que era significativamente especial.

Harás además una lámina de oro fino, y grabarás en ella como grabadura de sello, SANTIDAD A JEHOVÁ. Y la pondrás con un cordón de azul, y estará sobre la mitra; por la parte delantera de la mitra estará. Y estará sobre la frente de Aarón, y llevará Aarón las faltas cometidas en todas las cosas santas, que los hijos de Israel hubieren consagrado en todas sus santas ofrendas; y sobresu frente estará continuamente, para que obtengan gracia delante de Jehová (Éxodo 28:36-38).

3. Resumen del sumo sacerdote del Antiguo Testamento Escogido y ordenado por Dios mismo, el sumo sacerdote y sus hijos después de él debían representar al pueblo de Dios, y, representar a Dios ante el pueblo. Cuando él venía ante el pueblo, él irradiaba la gloria de Dios. Cada parte de su atavío sacerdotal reflejaba algún aspecto de la relación gloriosa que el pueblo de Israel podría tener con su Dios que los había sacado de Egipto.

Cuando el sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo en el día de expiación, él era cuidadoso de santificarse él, el pueblo y el santuario. Habiendo ofrecido los sacrificios apropiados cuidadosamente se lavaba, arreglaba el candelero, ponía el pan sin levadura, ofrecía incienso y luego entraba para encontrarse con Dios. Cuando él estaba ante Dios cerca del Arca del Pacto, él llevaba sobre sus hombros y su corazón los nombres de las doce tribus de Israel e iba preparado para interceder en favor de ellos.

C. Jesús ante el sumo sacerdote

Nosotros hemos visto simplemente un breve resumen de la descripción del Antiguo Testamento lo que se suponía que el oficio del sumo sacerdote era al representar al pueblo de Israel. Ahora pasamos a la realidad históric a de lo que la corrupción hace al más santo de los oficios cuando el hombre no se consagra a Dios. Juan anota tres cosas importantes para nuestra consideración.

1. La profecía del sumo sacerdote (Juan 18:14) Juan dice que Caifás fue el que “había dado el consejo a los judíos que un solo hombre muriese por el pueblo”. Nótese la descripción de esa reunión que Juan anota en 11:47-53.

Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales. Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación. Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada; ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de dios que estaban dispersos. Así que, desde aquel día acordaron matarle.

Éste era el hombre que vestía con el atavío sacerdotal para interceder en nombre del pueblo. Ésteera el hombre que llevaba la inscripción en su mitra, “SANTIDAD A JEHOVÁ”. Éste era el hombre que llevaba los nombres de los hijos de Israel en su pectoral y llevaba sus nombresgrabados en las piedras de ónice sobre sus hombros. Éste era el hombre escogía los dos machos cabríos para hace expiación por los pecados del pueblo y entraba al lugar santísimo cada año para orar a Dios en favor de ellos.

Pero ahora él era el hombre que estaba deseoso de sacrificar la vida de un hombre inocente porque “muchas señales” y “todos creerán en él” y los romanos vendrán y “destruirán nuestro lugar”.

¡Oh, qué malévolos son los caminos del hombre cuando falla al no buscar de Dios! Un hombre puede vestir el más lindo de los vestidos santos y todavía llevar consigo la suciedad del odio. Un hombre puede cumplir todos los rituales religiosos que fueron ordenados por Dios mismo y todavía destruir el mismo templo donde Dios dijo “en el cual me reuniré con vosotros”.

Además, éste era el hombre escogido por Dios, para su oficio sacerdotal, para proclamar un mensaje profético de salvación, “que un hombre muera por el pueblo”. Sin embargo, en vez de que Cristo llegara a ser la piedra angular de su vida, para Caifás Jesús era una piedra de tropiezo. Con un corazón lleno de intento asesino el sumo sacerdote terrenal empezó a interrogar al Sumo Sacerdote del Cielo y la tierra.

2. El interrogatorio del sumo sacerdote a Cristo Juan no da las preguntas específicas que tanto Mateo como Marcos registran. Para su propósito es suficiente decir que el “sumo sacerdote preguntó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina”.

Jesús contestó que Él simple y abiertamente había hablado a las multitudes en el templo, la sinagoga y en otros lugares populares, y, que no tenía un mensaje, en lo secreto, sólo para unas personas selectas. Esto no significa que Jesús no enseñó a grupos pequeños – nosotros sabemos que sí lo hizo. Sin embargo, Su mensaje a ellos era el mismo mensaje que el de las multitudes.

Hay algunas personas hoy en día que les gustaría que pensáramos que Dios les ha dado a ellos alguna revelación confidencial. Eso está como aquellos anuncios de televisión que afirman que Jesús vino a América y dio una revelación especial al fundador de la religión mormona. Así, alguno hoy en día afirman que Dios les ha dicho esto, o que Dios les dicho aquello. Sin embargo, usted puede estar seguro que Dios no tiene ningún mensaje confidencial. Él proclama la misma verdad desde los púlpitos de las iglesias del norte, del sur, del este y del oeste.

Oh sí, hay hombres y mujeres como Caifás que están más interesados en sus discípulos y sus doctrinas que en conocer al Señor. Puede haber cualquier tipo de mensaje en esos corazones. Pero no provienen de Dios a menos que sea el mismo mensaje que Jesús mismo proclamó en público y que todavía arde en los corazones de aquellos que buscan conocerle a través de Su Espíritu y Palabra.

3. El interrogatorio del Señor al sumo sacerdote Ahora el Señor interroga a Caifás, “¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oído, qué les haya yo hablado; he aquí, ellos saben lo que yo he dicho”. Jesús no está jugando de “sabelotodo”, ni está siendo irrespetuoso. Este era un proceso judicial. Era la responsabilidad del sumo sacerdote producir por lo menos dos testigos para comprobar la acusación. El acusado no tenía que incriminarse a sí mismo.

Así también en esta ocasión el Señor devuelve la pregunta a aquellos que preguntan por Sus discípulos y Su doctrina. “¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oído”. Pregúnteleal hombre que nació ciego, y cuyos ojos fueron abiertos, sobre lo que Él enseña. Pregúntele a Lázaro, quien fue levantado de entre los muertos, sobre Su doctrina. Pregúntele al alcohólico, que encontró una mejor bebida; pregúntele a la prostituta, que encontró un amigo verdadero; pregúntele al desolado, que ha sido consolado en medio del valle de sombra y muerte; pregúntele al desdichado pecador, cuyos pecados han sido perdonados – ¡ánde!, pregúntele a los que han oído, y la respuesta será siempre la misma, “una cosa sé, que habiendo sido ciego, ahora veo” (Juan 9:25).

Algunos han sugerido que cuando Jesús dijo, “Pregunta a los que han oído”, Él apuntó hacia algunos de los que estaban presentes. No sabemos con certeza, pero es razonable pensar que muchos de los que estaban en la multitud le habían escuchado durante los últimos tres años y medios. Pero ni un testigo fue capaz de presentar cargos contra el Señor que había hablado abiertamente delante de ellos, los mismos testigos falsos no pudieron ponerse de acuerdo.

4. Los siervos del sumo sacerdote golpean al Señor Después de que el Señor le dijo al sumo sacerdote que produjera un testigo “uno de los alguaciles, que estaba allí, le dio una bofetada, diciendo: ¿Así respondes al sumo sacerdote?”. Lapalabra traducida como “alguacil” es “JUPERÉTES” (#5257) que significa “un siervo; en el N.

T. de los oficiales y subordinados de los magistrados” (Thayer, pág. 641). Así que era uno de los siervos del sumo sacerdote y no un funcionario romano el que golpeó a Cristo.

Aunque la VRV dice que él “le dio una bofetada”, la frase literal es, “le dio un golpe” (EDOKEN JRÁPISMA). Mientras un JRÁPISMA era una “bofetada” parece haber sido conectada con la raíz de la palabra cuyo significado es “una vara o un báculo” (JRÁBDOS, #4464). Por consiguiente, debió haber sido un golpe muy doloroso como el dado con una vara, aunque realmente fue dado con la mano. Junto con el golpe el siervo amonestó al Señor por hablarle así al sumo sacerdote.

5. El Señor amonesta al siervo del sumo sacerdote El Señor simplemente habló a su golpeador, “Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; y si bien, ¿por qué me golpeas?” Algunos han acusado al Señor de no vivir lo que predicaba, “a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra” (Mateo 5:39). Sinembargo, Él realmente continúa poniendo la otra mejilla pues Sus acusadores continúan golpeándolo con violencia.

Pero eso no significa que esté mal dar una amonestación cuando sea garantizada. El siervo estaba tan cegado por su lealtad mundana al corrupto sumo sacerdote que quebrantó la norma que para la cual el sumo sacerdote había sido asignado a sostener. El Señor, de hecho, mostraba misericordia al siervo al dejarle saber que tan ciega lealtad a un tirano terrenal no era correcta. Aunque se haga llamar el sumo sacerdote, no hay nada malo en hablar la verdad aunque parezca una afrenta a su oficio.

Resumen

Así que Juan nos da un vívido panorama del encuentro entre el Señor y el sumo sacerdote quien le acusaba. Juan no siente que, para su propósito, sea necesario dar todos los detalles de los procedimientos públicos. En cambio, él se enfoca en el diálogo personal que, en toda probabilidad, precedió el más amplio foro anotado por los sinópticos.

Pero el propósito de Juan es que nosotros creamos “que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios” (Juan 20:31). Y verdaderamente, si pudiéramos imaginarnos la escena, seguramente podríamos creenque Él es el Cristo.

Caifás lleva el título de sumo sacerdote. En el día de la expiación judía, él era el responsable de escoger los dos machos cabríos. E n uno, él debía poner los pecados de la nación entera y enviarlo hacia un lugar apartado. El otro, él debía matar fuera del campamento y traer su sangre al lugar santísimo para hacer la expiación por los pecados del pueblo.

Antes de entrar al santuario é l se adornaba con el lindo efod y su curioso cinto o faja; con la mitra santa y la lamina dorada que decía, “SANTIDAD A JEHOVÁ”; con el pectoral y las piedras preciosas que tenían inscritos los nombres de Israel; y con la túnica azul y las campanillas doradas y granadas en su dobladillo. Pero Caifás tuvo miedo que los romanos vendrían y le quitaran su lugar.

Por otro lado, el Señor no se derrotaría por un sumo sacerdote reprobado. Él se volvió el cordero en cuya espalda pusieron los pecados del mundo y los llevaron lejos a un lugar apartado. Con Su propia sangre, Él entró al lugar santísimo en los Cielos, mientras llevaba el pectoral de juicio con nuestros nombres inscritos en Su mismo corazón. Y ahora Él vive eternamente para intercederpor nosotros, Él conquista a todos los enemigos porque de Su frente destella “SANTIDAD A JEHOVÁ”. 

Aunque Anás no era el sumo sacerdote cuando Jesús fue apresado, si fue sumo sacerdote desde el año 7 DC hasta el año 15 DC, y, además de su yerno, él tuvo otros cinco hijos que le sucedieron